Tàrrega y Cervera renuevan su devoción por el agua milagrosa de Sant Magí

Las localidades de Tàrrega y Cervera, en la comarca catalana del Urgell y la Segarra respectivamente, renovaron este fin de semana su devoción por Sant Magí, santo eremita del siglo III muy venerado en la región. La festividad, que combina actos religiosos y populares, reunió a cientos de fieles que participaron en las celebraciones en honor al santo, conocido por la tradición del agua milagrosa de la Brufaganya.

En Tàrrega, la jornada comenzó con una misa en la ermita del parque de Sant Eloi, seguida del canto de los gozos dedicados al santo, con letra de mosén Climent Forner y música de Josep Maria Salisi. Posteriormente, los asistentes se trasladaron a la plazoleta dedicada a Sant Magí, donde, frente a la mayólica, algunos cumplieron con la tradición de beber sorbos de agua traída desde el santuario de Sant Magí de la Brufaganya, a la cual se le atribuyen propiedades milagrosas. Esta práctica, que se remonta a siglos atrás, es un ejemplo de la piedad popular que rodea al santo.

La organización del evento en Tàrrega corrió a cargo de la Associació dels Amics de l’Arbre, que este año incorporó como novedad una cena al aire libre con más de un centenar de comensales, complementada con un concierto de música clásica y musicales ofrecido por Mireia Rosich y Jordi Guixé. Rosa Maria Perelló, miembro de la junta de la entidad, destacó la “buena acogida” de los actos y explicó que “este año hemos querido añadir una cena para ampliar la fiesta a todos los públicos”. La devoción a Sant Magí en Tàrrega se documenta desde el siglo XVIII, aunque la celebración actual se consolidó en 1953.

En Cervera, la mañana estuvo marcada por el tradicional reparto del agua de la Brufaganya por las calles de la ciudad. Una comitiva formada por personas que guiaban a doce burros adornados con fardos de lavanda y boj, la banda Musical Alegria, los repartidores de agua y un anacoreta distribuyeron 250 litros de agua entre los vecinos, cien más que el año pasado. Esta fiesta, organizada por la Associació d’Amics de Sant Magí, es una de las más arraigadas de la capital de la Segarra y atrae a numerosos participantes cada año.

El agua de Sant Magí, que se venera en el santuario de la Brufaganya, es considerada por los fieles como un signo de la intercesión del santo, aunque la Iglesia no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre su carácter milagroso. La devoción popular, sin embargo, se mantiene viva y se transmite de generación en generación, como lo demuestra la participación de vecinos que llevan el nombre de Magí y la implicación de entidades locales.

Contexto y relevancia

La fiesta de Sant Magí se inscribe en el calendario festivo de Cataluña, donde el santo es especialmente venerado en las comarcas de la Segarra, el Urgell y el Alt Camp. La tradición de beber o repartir el agua de la Brufaganya se ha convertido en un símbolo de identidad local, que combina la fe con la cultura popular. En Cervera, la celebración tiene un valor añadido para la Banda del Conservatori de Música, que este año conmemoró el 15 aniversario de su estreno en la Entrada de l’Aigua, un hito que refuerza el vínculo entre música y religiosidad.

La participación de las nuevas generaciones y la incorporación de actos lúdicos, como la cena en Tàrrega, buscan asegurar la continuidad de una tradición que, aunque hunde sus raíces en la historia, se adapta a los tiempos actuales. La distinción entre la devoción popular, el testimonio de los fieles y el reconocimiento oficial de la Iglesia es fundamental para entender el fenómeno: mientras que la atribución de propiedades milagrosas al agua es una creencia extendida, la jerarquía eclesiástica no se ha pronunciado de manera específica al respecto, limitándose a fomentar la piedad y el respeto por las tradiciones locales.

Fuente original: www.segre.com (publicado el 14 de agosto de 2026)

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