En el corazón de Lourdes, a pocos pasos del santuario que atrae a millones de peregrinos cada año, la comunidad tamil ha encontrado un lugar donde la fe y la cultura se entrelazan. Niveta, una restauradora de origen esrilanqués, ha abierto un nuevo establecimiento en el bulevar de la Gruta. En su mostrador, una imagen de la Virgen María convive con una representación del dios hindú Kubera, símbolo de riqueza y abundancia. Esta mezcla de símbolos religiosos refleja la historia personal de Niveta y de muchos tamiles que, como ella, han hecho de Lourdes su hogar.
Un camino de fe y migración
Niveta llegó a Francia en 2011, huyendo del conflicto en Sri Lanka. Se estableció primero en Grenoble, pero desde entonces visitaba Lourdes en peregrinación varias veces al año. Hace un año, decidió mudarse definitivamente con su esposo y su hermana, quien es sorda de nacimiento. “En Grenoble era muy complicado para ella. Aquí la gente es más comprensiva, más paciente”, explica. La ciudad mariana no solo le ofreció un entorno más acogedor, sino también la oportunidad de emprender. Su restaurante, que abrió hace poco, ya es un punto de encuentro para la comunidad tamil, que acude en busca de los sabores de su tierra y de un espacio donde sentirse en casa.
Una comunidad en crecimiento
La presencia tamil en Lourdes no es nueva. El tío del esposo de Niveta lleva treinta años instalado en la ciudad y es propietario de dos restaurantes tradicionales. “Trabajamos con él este verano. ¡Hay que ver cómo funciona! A veces no hay suficiente espacio para todos, la gente hace cola. Hay clientes de todas las nacionalidades, pero la mayoría son tamiles”, comenta Niveta, que espera con ansias la temporada alta a partir de abril. La comunidad tamil ha encontrado en Lourdes un lugar donde la devoción mariana se fusiona con sus propias tradiciones. Para muchos, la Virgen de Lourdes representa la maternidad, la benevolencia y la serenidad, valores que resuenan profundamente en su cultura.
Un refugio de paz
Más allá del aspecto económico, Lourdes ofrece a los tamiles un espacio de paz y comprensión. La ciudad, conocida por sus milagros y su ambiente de recogimiento, se ha convertido en un refugio para quienes han vivido el desarraigo y la violencia. “Esta ciudad nos apacigua”, dice Niveta, resumiendo el sentir de muchos. La comunidad tamil no solo encuentra aquí un sustento, sino también una oportunidad para reconstruir sus vidas en un entorno de fe y solidaridad. La historia de Niveta es un testimonio de cómo la migración y la religión pueden converger para crear nuevos comienzos, donde lo sagrado y lo cotidiano se entrelazan en un mismo espacio.
Fuente original: www.lexpress.fr (publicado el 25 de diciembre de 2025)
Foto: Michel Stockman en Unsplash


