Miles de fieles renuevan su fe en la romería del Santuario de los Milagros de Amil

Una tradición que perdura

En la madrugada del sábado al domingo, a las 4:30 horas, el repique de las campanas del Santuario de Los Milagros de Amil, en el municipio pontevedrés de Moraña, marca el inicio oficial de la gran romería anual. Este sonido, cargado de simbolismo religioso, convoca a miles de peregrinos de toda la comarca y de diferentes puntos de Galicia, dando comienzo a una jornada de profunda devoción mariana.

La peregrinación y los actos centrales

Tras el toque de campanas, se realiza la procesión de la Virgen de los Milagros con las Antorchas por la explanada del santuario. Cada mes de septiembre, esta parroquia se transforma en el epicentro de una masiva peregrinación. Los fieles acuden movidos por la fe para elevar sus peticiones a la Virgen y, en muchos casos, para cumplir las promesas hechas tras recibir gracias concedidas en el pasado. Aunque la lluvia de este año redujo ligeramente la afluencia en comparación con otras ediciones, la participación fue igualmente numerosa y fervorosa.

El camino de la fe

Un gesto significativo de devoción es el recorrido a pie de los aproximadamente 15 kilómetros que separan la ciudad de Pontevedra de Moraña. Muchos romeros inician esta caminata de madrugada o a primera hora de la mañana para poder asistir a la misa solemne de la una de la tarde. La dedicación llega al punto de que algunos peregrinos ya llegan al lugar el domingo por la noche, pernoctando en los alrededores del santuario, que se va llenando progresivamente con la llegada del día.

Rituales y expresiones de devoción

La romería está marcada por rituales que los creyentes repiten año tras año. Se forman largas colas para acceder al interior del templo y presentar sus respetos ante la imagen de la Virgen con el Niño. Una práctica tradicional ha sido la ofrenda de dinero, colgando billetes del manto de la imagen. Por motivos de seguridad, esta costumbre se ha visto minimizada y la parroquia retira estas ofrendas para custodiarlas de forma segura, evitando que salgan en procesión.

Otro acto de fe consiste en frotar estampitas religiosas, que se distribuyen ese día, contra un panel de metal que representa a la Virgen. Asimismo, en el exterior del santuario, los fieles depositan exvotos —ofrendas en forma de pequeñas figuras, comúnmente representando partes del cuerpo como cabezas, piernas o senos— que adquieren en los puestos instalados alrededor del recinto, como símbolo de petición o agradecimiento por la salud.

Clímax de la celebración y continuidad

El momento culminante de la jornada dominical fue la misa solemne y la posterior procesión conjunta de las imágenes de la Virgen de los Milagros y la de Guadalupe. La celebración litúrgica continúa a lo largo de la semana, con misas programadas en horarios de tarde. La fiesta mariana alcanzará un nuevo punto álgido el domingo 21 de septiembre con la celebración de Nosa Señora de Guadalupe, que incluirá una misa solemne y procesión a las 13 horas, cerrando así un ciclo de intensa actividad religiosa y comunitaria.

Fuente original: www.farodevigo.es (publicado el 15 de septiembre de 2025)

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