Conmemoración diocesana de un hecho histórico
La Diócesis de Tumaco, en la costa pacífica colombiana, celebró el 31 de enero una misa solemne para conmemorar el 120° aniversario del milagro eucarístico que, según la tradición local, protegió a la población de un devastador tsunami en 1906. La celebración fue presidida por Mons. Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco, en la Catedral San Andrés Apóstol.
El relato del prodigio de 1906
Según los registros históricos conservados por la diócesis, el 31 de enero de 1906 un fuerte terremoto sacudió la región, provocando que el mar se retirara aproximadamente un kilómetro, presagiando el retorno de las aguas en forma de un tsunami. Ante la inminente catástrofe, el párroco de la época, padre Gerardo Larrondo, tomó una hostia consagrada del sagrario y, acompañado por el padre Julián, condujo a los fieles hacia la playa mientras elevaba la Sagrada Forma.
La intercesión eucarística
La crónica diocesana relata que, mientras la población oraba, se divisaba a lo lejos «una aterradora pared de agua» que avanzaba a gran velocidad. En ese momento crítico, el sacerdote alzó la Eucaristía trazando una señal de la cruz. Los testigos presenciaron cómo la ola gigante «se detuvo de repente como bloqueada por una fuerza invisible», permitiendo que el mar volviera a su estado habitual sin causar daños en el poblado.
Significado teológico y pastoral
En su homilía, Mons. Betancourt destacó que este acontecimiento extraordinario ha llevado a la comunidad a reunirse anualmente en acción de gracias. El prelado subrayó que, más allá del prodigio histórico, en cada celebración eucarística se actualiza el misterio de la presencia real de Cristo. «Así como necesito el alimento diario y el aire para vivir, de igual manera y más necesito la eucaristía para mi vida», expresó el obispo a los fieles.
Vínculo con la devoción contemporánea
Mons. Betancourt recordó que este milagro fue conocido y documentado por el beato Carlo Acutis, quien lo incluyó en su exposición sobre los milagros eucarísticos del mundo. El obispo manifestó su deseo de establecer en la catedral un santuario dedicado a este acontecimiento, proyecto para el cual solicitó las oraciones de la comunidad.
Culminación de las celebraciones
La misa del 31 de enero marcó el cierre de las 40 horas de adoración al Santísimo Sacramento organizadas por la diócesis en conmemoración del aniversario. El obispo compartió que custodia reliquias de primer grado de San Carlo Acutis y de Santa Teresita, invitando a los fieles a visitar esta «diócesis eucarística» que preserva con devoción su herencia espiritual.
Fuente original: www.aciprensa.com (publicado el 3 de febrero de 2026)




