El obispo Walter Guillén Soto, de la diócesis de Gracias, en Honduras, ha reconocido oficialmente un nuevo milagro eucarístico ocurrido en 2022 en la pequeña parroquia rural de El Espinal, una comunidad de unas 60 familias dispersas en las colinas cercanas a la ciudad de San Juan. En este lugar no hay un sacerdote permanente, por lo que las celebraciones litúrgicas son conducidas por un ministro extraordinario de la Sagrada Comunión.
El hallazgo en el sagrario
El jueves 9 de junio de 2022, durante la misa celebrada a las 5 de la tarde, el ministro José Elmer Benítez Machado, quien oficiaba la Liturgia de la Palabra y el rito de la Comunión, abrió el sagrario y descubrió unas manchas que parecían sangre en el corporal que envolvía el copón de madera con el Santísimo Sacramento. Según relató a medios locales, al verlo sintió una gran alegría y pensó: “Este es la Sangre de Cristo”. Aunque se emocionó, logró contener sus sentimientos y concluyó la ceremonia.
Al terminar, preguntó a los asistentes si alguien había notado una filtración en el techo de la capilla, pues inicialmente pensó que podría tratarse de una mancha de agua. Todos negaron, y la asamblea se convenció de que estaban ante un hecho extraordinario. Los misioneros del Sagrado Corazón, que habían servido recientemente en la aldea, llegaron desde San Juan, recogieron el corporal y lo colocaron en un recipiente sellado para entregarlo al obispo.
Investigación y pruebas científicas
El obispo Guillén Soto, conocido por su prudencia, no aceptó el hecho de inmediato. “No soy tan inclinado a la creencia ingenua; la lógica nos hace prudentes”, declaró a EWTN News. Por ello, a finales de octubre de 2022, el material fue sometido a análisis forenses y toxicológicos. Los expertos descartaron que las manchas fueran resina de madera, sangre animal, pigmento o cualquier otra sustancia. Además, el corporal no presentaba hongos, moho ni contaminación, a pesar del tiempo transcurrido.
Los resultados confirmaron que se trataba de sangre humana, con grupo sanguíneo AB+, el mismo que ha sido identificado en otros milagros eucarísticos reconocidos, como el de Lanciano y el del Sudario de Turín. Ante estas evidencias, el obispo reconoció que el fenómeno era humanamente inexplicable y lo calificó como “un signo extraordinario, visible, tangible y verificable” de la presencia del Señor.
Un llamado a los laicos
El prelado subrayó la singularidad de que este milagro se haya manifestado en una comunidad rural y a través de un laico, no de un clérigo. Lo denominó “el milagro de la conciliaridad” y afirmó que “es el tiempo del laico”. En sus palabras, “la fe de los laicos ha mantenido viva a la Iglesia en estas regiones”, y agregó que para él y su clero fue “un llamado a la conversión”. El padre Sotelo, consultado al respecto, coincidió en que cada persona interpretará el evento a su manera, pero que en definitiva es una invitación a la conversión.
Todo el material ha sido enviado al Vaticano para su verificación final. Este reconocimiento se suma a otros casos documentados de milagros eucarísticos, y refuerza la devoción de los fieles en una zona donde la presencia sacerdotal es escasa.
Fuente original: medjugorje-news.com (publicado el 15 de agosto de 2026)
Foto: Héctor Emilio Gonzalez en Unsplash



