La población de Guadiaro, en el municipio de San Roque (Cádiz), se prepara para conmemorar este viernes 29 de mayo uno de los episodios más significativos de su historia reciente: el conocido como ‘Milagro de Guadiaro’, ocurrido en 1983, cuando el derrumbe de la iglesia parroquial no dejó ningún herido pese a la gran afluencia de fieles en su interior.
Una conmemoración consolidada
La celebración, ya consolidada como una de las citas más emotivas del calendario local, incluirá una eucaristía a las 18:00 horas en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, seguida de la salida procesional de la Virgen de los Dolores a partir de las 19:00. La organización corre a cargo de la Hermandad del Santo Entierro y la Dolorosa, con la colaboración del Ayuntamiento de San Roque a través de varias delegaciones municipales, entre ellas la de Tradiciones.
El recorrido procesional discurrirá por las calles Francisco Amado, rotonda Ciro Gil, Tránsito, Posada, Nueva, Aguas Marinas, Nueva, Carretera y regreso al templo parroquial, donde se producirá el encierro. Como es habitual, la jornada se completa con la ofrenda floral del día previo y la tradicional petalá a su paso por la calle Aguas Marinas.
El suceso de 1983
El recuerdo del derrumbe de 1983 sigue muy presente en la memoria colectiva de Guadiaro. Aquel día, la iglesia —entonces recién construida— acogía una jornada festiva en la que 52 niños recibían su primera comunión. En una barriada que rondaba los 2.000 habitantes, más de 600 personas llegaron a congregarse en el templo o en sus inmediaciones. Minutos después de finalizar la eucaristía, el edificio se vino abajo, provocando un fuerte estruendo que se escuchó en todo el entorno.
La ausencia de víctimas fue interpretada desde el primer momento como un hecho extraordinario por los vecinos, especialmente porque el derrumbe se produjo cuando ya había salido la última persona del templo, incluido el entonces párroco y sus colaboradores. Según el relato popular, además del milagro de no registrarse heridos, también se conservó intacta la imagen de la Virgen de los Dolores, junto a la luz del Sagrario que permaneció encendida entre los escombros.
Tradición que perdura
Desde entonces, cada 29 de mayo la localidad revive este episodio con una procesión extraordinaria en señal de agradecimiento. La tradición, transmitida de generación en generación, mantiene vivo un relato que forma parte de la identidad de Guadiaro, hasta el punto de que muchos de los jóvenes que hoy portan el paso de la Virgen no habían nacido cuando ocurrieron los hechos.
Fuente original: www.europasur.es (publicado el 28 de mayo de 2026)
Foto: Daniela Sánchez en Unsplash



