Un diagnóstico sin esperanza médica
Antonia Raco, una italiana de 67 años, fue diagnosticada en 2006 con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa progresiva y fatal. Durante años, su condición se deterioró, limitando su movilidad y funciones vitales, hasta que en 2009 realizó una peregrinación al Santuario de Lourdes en Francia, lugar de las apariciones marianas de 1858.
La experiencia en las piscinas de Lourdes
Durante su visita, ya en silla de ruedas y con dificultades para respirar y tragar, Raco fue llevada a las piscinas del santuario. Allí, según relató en una conferencia de prensa, escuchó una voz femenina que le dijo tres veces: «No tengas miedo». En el momento de la inmersión, sintió un dolor agudo en las piernas, «como si me las hubieran arrancado». Aunque regresó a su casa en silla de ruedas, poco después, en su living, escuchó nuevamente la voz que la instaba a llamar a su esposo.
La curación y el camino hacia el reconocimiento
Al llamar a su marido, Antonia Raco se levantó por sí misma por primera vez en años, experimentando una curación completa e instantánea. El proceso de validación de este hecho como milagro requirió 16 años de investigaciones médicas y canónicas. Expertos neurológicos, incluido el profesor Vincenzo Silani, confirmaron tanto el diagnóstico original de ELA como la inexplicabilidad médica de la recuperación, ya que no existe cura para esta enfermedad.
Rigor científico y discernimiento eclesial
El Comité Médico Internacional de Lourdes (CMIL), compuesto por 21 expertos, sometió el caso a votación secreta en noviembre de 2024. Diecisiete miembros votaron a favor de reconocer la curación como «inexplicable, completa y duradera», superando la mayoría de dos tercios requerida por los criterios eclesiales. Estos criterios, establecidos inicialmente por el cardenal Prospero Lambertini (futuro Papa Benedicto XIV), exigen que una curación sea súbita, completa, permanente, médicamente inexplicable y no atribuible a tratamiento.
Un signo para la fe
Tras el dictamen médico positivo, el obispo de la diócesis de origen de Raco, Vincenzo Carmine Orofino, reconoció oficialmente el milagro el 16 de abril de 2025. En la presentación a la prensa, autoridades religiosas subrayaron que los milagros no imponen la fe, sino que se ofrecen como signos. El obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas, destacó el rigor y la libertad de los expertos médicos durante el proceso, mientras que el rector del santuario, el padre Michel Daubanes, reflexionó: «Si creo, puedo ver milagros».
Fuente original: www.thecatholictelegraph.com (publicado el 28 de julio de 2025)
Foto: Valentin en Unsplash



