Grafitis históricos revelan creencias y prácticas de peregrinos en el Santuario del Milagro

Un hallazgo bajo capas de cal

Durante los trabajos de rehabilitación de la Casa Gran, edificio renacentista que forma parte del Santuario del Milagro en Riner (Lleida), se han descubierto numerosos grafitis históricos ocultos bajo capas de pintura de cal. Estas inscripciones, realizadas principalmente entre finales del siglo XVI y principios del XVII con utensilios punzantes, cubren las paredes de la tercera planta del antiguo albergue de peregrinos. Según la conservadora-restauradora Anna Bedmar, quien ha dirigido el inventario junto a Anna Viñas y Judit Roquet, los grabados presentan una notable variedad y ofrecen una ventana directa a las mentalidades de la época.

Símbolos de protección y devoción

Entre los motivos identificados destacan las denominadas «rositas de la vida» o hexafolias, símbolos protectores compuestos por círculos entrelazados que se colocaban en puertas y ventanas para alejar el mal. También abundan cruces de diversos tipos (latina, griega, de San Pedro), figuras humanas, manos, caras, nombres propios de peregrinos y referencias a masías locales. Un grafito particular menciona el transporte de «16 porrones» de «vino de la Sierra» en abril, mientras que otro incluye un tetragrama con notas del canto mariano «Salve Regina». En un agujero de la pared se hallaron dos ataduras de papel con nombres de masías del entorno, posiblemente como ofrenda o petición.

Contexto histórico y religioso

El Santuario del Milagro tiene su origen en una aparición mariana documentada en 1458, cuando según la tradición, la Virgen se manifestó a dos pastores pidiendo procesiones y penitencia para acabar con una peste. El obispo de Urgell autorizó la construcción de una capilla, que fue ampliada en el siglo XVI. La Casa Gran se edificó paralelamente para acoger a peregrinos y enfermos. El conjunto, que incluye una iglesia con retablo barroco, una capilla y un monasterio benedictino dependiente de Montserrat, fue declarado Bien de Interés Nacional en 2008. Tras un abandono durante la desamortización de 1835 y una compleja restauración iniciada en 1898, el sitio recuperó su función religiosa y social.

Proyecto de puesta en valor

El alcalde de Riner, Joan Solà, subraya la importancia de estos grafitis, ya que los archivos históricos contienen escasa información sobre la Casa Gran. «Es como si las paredes hablaran y nos permitieran saber qué pensaban o las creencias de estos peregrinos», afirma. La tercera planta, hasta ahora inaccesible, se prepara para ser visitable a partir de junio, con el objetivo de mostrar las habitaciones originales y las inscripciones. Las obras de rehabilitación, financiadas con fondos Next Generation, han sido un desafío para este municipio de 300 habitantes, pero permitirán conservar y difundir un patrimonio único que conecta directamente con la espiritualidad y la vida cotidiana de los peregrinos de hace cuatro siglos.

Fuente original: es.ara.cat (publicado el 20 de febrero de 2026)

Foto: Martijn Vonk en Unsplash

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