Un sueño de fe materializado en bordados
Yaneth Elarba, una devota de Maturín, ha visto cumplido un anhelo de años: donar el vestido que lucirá la imagen de la Virgen del Valle durante su tradicional Bajada, celebrada este 1 de septiembre. Su historia, marcada por la perseverancia y una profunda fe, trasciende lo material para convertirse en un testimonio público de gratitud y devoción mariana.
La promesa que originó la obra
El origen de este gesto se remonta a un momento de angustia familiar, cuando el hijo de Yaneth enfrentó una grave enfermedad que requirió un trasplante de riñón. En medio de esa prueba, la devota hizo una promesa a la Virgen del Valle, patrona del Oriente venezolano. La posterior y satisfactoria recuperación de su hijo fue interpretada por la familia como una intercesión milagrosa, impulsando el deseo de Yaneth de materializar su agradecimiento de una forma especial.
Un proceso de espera y dedicación
«Siempre quise poder vestir a la Virgen, pero era difícil porque la iglesia y los sacerdotes lo coordinan, y hay mucha gente esperando su turno», relató Yaneth sobre el proceso, que implica una lista de espera gestionada por las autoridades eclesiásticas. El año pasado, finalmente recibió el patrón autorizado para proceder con la confección, momento que vivió como una confirmación: «Sentí que la Virgen me dio la oportunidad de decirme: tu hijo está curado, está sanado, puedes hacer el vestido».
Artesanía y detalle al servicio de la devoción
La realización del vestido fue encargada al reconocido modista Nidal Noauihed, quien transformó la tela en una obra de arte sacro. «No tiene figura, es todo bordado, piedra por piedra, pintado y trabajado con mucho esmero», describió Yaneth, destacando la minuciosidad y las incontables horas de trabajo invertidas. Cada puntada y cada adorno fueron aplicados con la intención de reflejar la calidad y el amor que, según su fe, merece la Madre de Dios.
Significado en la celebración de la Bajada
La pieza, que será admirada por miles de fieles durante la procesión, se integra a la centenaria tradición de la Bajada de la Virgen del Valle. Este acto de vestir la imagen con prendas donadas por los devotos es una práctica arraigada que simboliza el afecto, las peticiones y los agradecimientos de la comunidad. Para Yaneth, su donación representa la culminación de un ciclo de fe, dolor, esperanza y sanación, ofreciendo un testimonio tangible de que sus oraciones fueron escuchadas.
Fuente original: elsoldemargarita.com.ve (publicado el 1 de septiembre de 2025)




