Un patrimonio espiritual en la encrucijada
El milagro eucarístico de Ciudad Eten, ocurrido en 1649 en la región peruana de Lambayeque, enfrenta en la actualidad un desafío contemporáneo: equilibrar su creciente visibilidad con la preservación integral de su esencia religiosa. Este prodigio, donde una hostia consagrada tomó la imagen del Niño Jesús y posteriormente la de tres corazones unidos, es considerado un signo de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y el único milagro eucarístico reconocido en el Perú.
La delgada línea entre devoción y espectáculo
En un webinar titulado «Devoción y destino», organizado por la Universidad San Ignacio de Loyola y la Universidad de Extremadura, expertos identificaron como principal riesgo la trivialización de la fe, que podría derivar en una mercantilización excesiva. Jesús León Ángeles, coordinadora del grupo Milagro Eucarístico Perú 1649, subrayó que «el centro siempre debe ser la Eucaristía y no el espectáculo». Advirtió sobre el peligro de que la festividad se reduzca a eventos profanos o espectáculos musicales que alejen el sentido sagrado del acontecimiento.
Lecciones del pasado y una nueva gobernanza
Ángeles recordó que, en el pasado, actividades festivas en zonas aledañas a la antigua capilla del milagro generaban situaciones de desorden y falta de respeto al lugar, algo que, según afirmó, ha cambiado desde 2017. Este proceso de revalorización se asocia al impulso pastoral del entonces obispo Robert Prevost, hoy Papa León XIV. Frente a estos desafíos, se valora la creación de una Mesa de Gobernanza Multisectorial que articule a la Iglesia, las autoridades civiles y la comunidad, asignando roles claros: liderazgo espiritual y evangelizador para la primera, e infraestructura, servicios y orden urbano para las segundas.
Proyección con identidad
Recientemente, Ciudad Eten fue declarada «Ciudad Eucarística del Perú», lo que abre una perspectiva de mayor proyección. Los devotos imaginan este lugar como un referente de fe y un modelo de desarrollo sostenible, aspirando incluso a la construcción de un santuario de gran escala. Sin embargo, la advertencia es clara: cualquier desarrollo debe priorizar la experiencia espiritual profunda del peregrino. «No es un simple recorrido turístico, es un encuentro con la presencia real de Cristo», enfatizó Ángeles, quien también destacó la labor de difusión mediante peregrinaciones y una imagen del Niño eucarístico peregrino que recorre diversas parroquias.
Fuente original: www.aciprensa.com (publicado el 30 de enero de 2026)




