Hostias consagradas en 1936 se conservan intactas en Moraleja de Enmedio

Un testimonio de fe en la Comunidad de Madrid

En la localidad madrileña de Moraleja de Enmedio, la parroquia de San Millán alberga un fenómeno religioso que ha captado la atención de la Iglesia y de creyentes tanto de España como del extranjero. Se trata de la conservación, desde 1936, de dieciséis hostias consagradas que permanecen intactas, sin mostrar signos de corrupción o descomposición a lo largo de casi noventa años.

Origen en un contexto histórico convulso

Las formas sagradas fueron consagradas el 16 de julio de 1936, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Carmen. Solo dos días después, el templo fue cerrado debido al estallido de la Guerra Civil. En ese contexto de persecución religiosa, el párroco, aprovechando la autorización para celebrar un funeral el 21 de julio, logró sacar a escondidas veinticuatro hostias sobrantes. Estas fueron entregadas a feligreses para su custodia, quienes las ocultaron en lugares recónditos como bodegas y cuevas antes de abandonar el pueblo, preservándolas así durante todo el conflicto bélico.

Custodia y veneración actual

Actualmente, de las originales veinticuatro, se conservan dieciséis hostias completas y una parcial. Estas se custodian en un copón de cristal que permanece expuesto sobre el retablo barroco de la iglesia, un templo de sencilla arquitectura de finales del siglo XIX. El copón se baja regularmente los jueves para la adoración de los fieles de la parroquia, así como cuando llegan peregrinaciones interesadas en conocer este testimonio eucarístico. Cada 16 de julio se celebra una misa conmemorativa por el aniversario de su consagración.

Un signo que trasciende lo ordinario

Para la Iglesia católica, la preservación extraordinaria de las especies eucarísticas constituye un signo que invita a la fe y a la contemplación del misterio de la Eucaristía. La autoridad para decidir cuándo abrir el copón que las contiene recae exclusivamente en el obispo diocesano, subrayando el respeto y la solemnidad con que se trata este fenómeno. La parroquia de San Millán, situada en un punto alto visible desde todo el pueblo, se ha convertido así en un centro de peregrinación y reflexión sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

Fuente original: www.telemadrid.es (publicado el 21 de octubre de 2025)

Foto: Matea Gregg en Unsplash

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