Un evento extraordinario en la liturgia
En 2013, durante la celebración eucarística en la localidad de Vilakkannur, India, el sacerdote Pathickal presenció un fenómeno que marcaría la vida de la comunidad católica. Al momento de la elevación de la hostia consagrada, observó la aparición de una mancha que, progresivamente, se transformó en un rostro humano reconocible. El presbítero, actuando con prudencia, reservó esa hostia y continuó la misa con otra, iniciando así un proceso de discernimiento que duraría más de una década.
Reconocimiento oficial y significado teológico
El pasado 9 de mayo de 2025, el arzobispo metropolitano siro-malabar de Tellicherry, Joseph Pamplany, anunció el reconocimiento oficial de este evento como milagro eucarístico por parte de la Santa Sede. Este reconocimiento se formalizará en una misa solemne presidida por el nuncio apostólico en India, arzobispo Leopoldo Girelli. Pamplany subrayó que, si bien el milagro «contribuye a fortalecer la fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía», esta verdad se fundamenta principalmente en la palabra de Cristo y es independiente de los fenómenos extraordinarios.
Proceso de verificación y custodia
Tras el evento, la hostia fue expuesta a la adoración de los fieles, atrayendo a miles de peregrinos a la iglesia de Vilakkannur. Posteriormente, la arquidiócesis siro-malabar de Tellicherry asumió su custodia para realizar los exámenes canónicos requeridos en estos casos. En 2020, fue entregada al entonces nuncio apostólico en India, arzobispo Giambattista Diquattro, como parte del proceso de estudio. Cabe destacar que análisis realizados indicaron que las manchas presentaban grupo sanguíneo AB, coincidiendo con hallazgos en otras reliquias cristológicas como la Sábana Santa y el Sudario de Oviedo.
Impacto en la comunidad creyente
La rápida difusión del acontecimiento movilizó a una multitud de devotos, evidenciando la profunda fe eucarística de la comunidad católica en India. Este reconocimiento se inscribe en la tradición de la Iglesia, que investiga y valida fenómenos extraordinarios para edificación de los fieles, siempre subordinándolos al depósito de la fe y al magisterio eclesiástico. El milagro de Vilakkannur se suma así al registro de manifestaciones eucarísticas que, a lo largo de los siglos, han alimentado la devoción al Santísimo Sacramento.
Fuente original: www.acistampa.com (publicado el 3 de junio de 2025)





