La doctora Giada Monami, especialista en medicina interna, se ha convertido en la primera mujer en dirigir el Buró de Constataciones Médicas de Lourdes, un cargo que ella misma describe como «realmente único en el mundo». En una entrevista reciente con el diario La Dépêche, Monami expresó su alegría por estar al frente de esta institución, que constituye el primer paso en el largo proceso que puede llevar a la Iglesia católica a reconocer un milagro.
Un proceso riguroso y antiguo
El Buró de Constataciones Médicas recibe los expedientes de personas que afirman haber sido curadas en el santuario de Lourdes. Cada caso es analizado según criterios estrictos, establecidos en el siglo XVIII por el papa Benedicto XIV, conocidos como los «criterios de Lambertini». Monami explicó que estos criterios exigen un diagnóstico claro y documentado de una enfermedad grave que afecte severamente la calidad de vida, y que la curación sea «repentina, inesperada, completa y duradera en el tiempo».
«Utilizamos las mismas herramientas, los mismos criterios, el mismo rigor que en cualquier disciplina médica», subrayó la doctora, quien insiste en que el trabajo del buró es estrictamente científico. Cuando un expediente parece suficientemente sólido, se somete al Buró Médico de Lourdes, compuesto por médicos y profesionales de la salud presentes en el santuario. Los casos más complejos se remiten luego a la Comisión Médica Internacional de Lourdes, que reúne a unos treinta especialistas e investigadores de diversas disciplinas.
El papel de la ciencia y la fe
El objetivo final, según Monami, es determinar si la curación puede explicarse «por los conocimientos médicos actuales». Si el caso sigue siendo médicamente inexplicable, el expediente se envía a las autoridades religiosas. «No es una decisión médica», aclaró la doctora. «Es solo después que la Iglesia puede, eventualmente, reconocer un milagro.»
Desde las apariciones marianas de 1858, miles de expedientes de curación han sido presentados en Lourdes, pero solo 72 milagros han sido reconocidos oficialmente por la Iglesia católica. Sin embargo, Monami relativiza la importancia de estos reconocimientos: «Lourdes no necesita milagros. Es ante todo un lugar de oración, de peregrinación, de acogida, de fraternidad», afirmó.
Una vocación familiar y científica
La doctora Monami no es nueva en la ciudad mariana. Su padre ya ejercía como médico voluntario para peregrinos italianos, y ella misma ha crecido en ese ambiente. Ahora, al frente del buró, combina su fe con su formación científica. «Hay cosas que nosotros, los médicos, no sabemos. No lo sabemos todo», declaró también a la emisora RTL, dejando abierta la puerta a lo trascendente.
Fuente original: www.whatsupdoc-lemag.fr (publicado el 25 de mayo de 2026)
Foto: Jon Tyson en Unsplash





