Una travesía de fe por la geografía argentina
En el camino hacia la conmemoración de los 400 años del Milagro de la Virgen de Luján, patrona de Argentina, una peregrinación nacional recorre el país uniendo sus principales santuarios. La iniciativa, que ya cumple un año de actividad, se encuentra actualmente en su tercera etapa, llevando consigo réplicas de la imagen de la Virgen de Luján y de su fiel servidor, el Negro Manuel.
Apoyo episcopal y objetivo espiritual
La peregrinación cuenta con el respaldo del Obispo de Merlo-Moreno, Mons. Juan José Chaparro CMF, y del Obispo de Gregorio de Laferrere, Mons. Jorge Torres Carbonell, delegado episcopal de la Pastoral Nacional de Santuarios y Religiosidad Popular. Bajo el lema «Con María de Luján y su fiel esclavo Manuel, caminamos hacia los 400 años: ‘Somos de la Virgen nomás'», la misión busca promover la unidad nacional y la paz a través de la oración y la devoción mariana.
El recorrido y sus testimonios
La tercera etapa de la caminata ha llevado a los peregrinos a la provincia de Córdoba, donde visitaron el santuario de Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa. El itinerario prevé su llegada a Villa Cura Brochero para el 25 de enero, con el fin de participar en las fiestas patronales en honor al santo cura. La Hna. Juana Ruiz, del Santuario de la Virgen de la Peña en Salta y peregrina permanente, compartió con Radio María la alegría de la experiencia: «El corazón se va ensanchando a cada paso… cómo la gente nos va abriendo sus puertas, le va abriendo el corazón a la Virgen, al Negrito Manuel».
Composición del grupo y significado de la misión
El grupo peregrino está compuesto por un núcleo fijo de tres o cuatro personas, que se complementa con otros participantes que se van renovando en las diferentes etapas, manteniendo un promedio de doce caminantes. El P. Franco Punturo, de la Diócesis de Merlo-Moreno y acompañante desde el inicio, destacó las muestras de fe encontradas en el camino: «Observamos mucha gracia en el paso de la Virgen, tanto en los pueblos, los barrios, los parajes, como en la misma ruta… todos para poder tocar a la Virgen, al Negrito y pedir un poco de gracia». Subrayó que el propósito central es rezar por la paz y la unidad, reconociendo a María como «Madre de todos, especialmente de los más sufrientes».
Los orígenes históricos: el Milagro de Luján
Los 400 años que se preparan para conmemorar refieren al origen de la devoción a la Virgen de Luján, ocurrido a principios del siglo XVII. Antonio Farías Sáa, un hacendado portugués radicado en Santiago del Estero, deseaba erigir una capilla en honor a la Virgen María. Para ello, solicitó a un amigo una imagen de la Inmaculada Concepción, recibiendo dos. En mayo de 1630, durante el traslado de las imágenes desde el puerto de Buenos Aires, la carreta que las transportaba se detuvo inexplicablemente cerca del río Luján. Solo reanudó la marcha cuando descendieron uno de los cajones, el cual contenía la imagen de la Virgen. Este hecho fue interpretado como un signo divino, dando inicio a la devoción en ese lugar. La otra imagen llegó a su destino original y es venerada en Sumampa como Nuestra Señora de la Consolación.
Fuente original: www.aciprensa.com (publicado el 16 de enero de 2026)





