León XIV en Metz: las relaciones entre Estados son cada vez más bárbaras

El Papa León XIV presidió en Metz, al norte de Francia, el acto titulado «En las raíces de Europa por la paz y la unidad», en el Centro de Congresos Robert Schuman. En su discurso, pronunciado en francés, el Pontífice afirmó que «hoy en día, las relaciones humanas y entre los Estados se vuelven cada vez más bárbaras». La ciudad, encrucijada entre la cultura francesa y la alemana, fue el escenario de un mensaje centrado en la paz y la unidad europea.

Datos confirmados del evento

El acto contó con la presencia de todos los obispos franceses, los presidentes de algunas Conferencias Episcopales, el príncipe Felipe de Mónaco con su esposa Charlene y otros representantes de las instituciones. El Papa estuvo acompañado por el presidente Emmanuel Macron y el cardenal Jean-Marc Aveline, ambos sentados en el estrado junto al Pontífice. El Coro y la Orquesta de la Ópera de Metz interpretaron piezas musicales de solemne dramatismo. La recepción del Papa fue con un aplauso de más de un minuto.

El mensaje central: paz y rearme

León XIV inspiró su discurso en la Declaración de Schuman del 9 de mayo de 1950, que, según dijo, ha contribuido «a forjar la Europa de hoy y de mañana». El texto sirvió de hilo conductor a reflexiones entrelazadas con pensamientos de Alcide De Gasperi, san Pablo VI, el Papa Francisco y san Benito, otro «padre de Europa». El Papa recordó las raíces pero miró hacia el futuro y, con aprensión, hacia el presente marcado por migraciones, miseria, falta de respeto a la dignidad humana y conflictos que ahogan todo «deseo de paz».

«La búsqueda de la paz en Europa, al igual que en el resto del mundo, no debe confundirse con un ingenuo irenismo», aclaró el Papa. Citando a Schuman, afirmó que «la paz mundial no puede salvaguardarse sin esfuerzos creativos proporcionales a los peligros que la amenazan». Sin embargo, advirtió sobre la ilusión del rearme, señalando que los repetidos llamamientos a aumentar el gasto militar y las decisiones derivadas son presentados por muchos gobernantes con la justificación de la peligrosidad ajena.

Esfuerzos creativos y derecho internacional

«Fomentar la paz es una labor activa», afirmó León XIV, y planteó una pregunta crucial: «Hoy hay que preguntarse si realmente estamos realizando “esfuerzos creativos” para promover la paz mundial, o si simplemente estamos intentando “contener la hemorragia de la guerra” y prepararnos mejor para aquellas que suponemos que aún están por venir». Recuperó la visión de Schuman de una Europa que «prefiere el diálogo antes que enfrentarse con las armas», donde «se ponen en común los recursos para lograr que cualquier guerra resulte no solo impensable, sino materialmente imposible».

El Papa subrayó que el derecho internacional y el multilateralismo constituyen «el mejor antídoto contra la voluntad de dominación, que está en el origen de todo conflicto». Observó con amargura cómo se menosprecia el valor de la palabra dada y, por el contrario, se presume de la mentira y el engaño. Europa, dijo, puede poner fin a esta espiral gracias al respeto por el otro que ha sabido cultivar y preservar, ya que ha demostrado en los últimos ochenta años que es posible hacer valer opiniones, reivindicaciones e intereses divergentes, encontrándose en lugar de enfrentarse.

Dignidad de los migrantes y diálogo entre culturas

León XIV pidió «realismo y valentía», así como «confianza» en la capacidad de avanzar para dar «pequeños pasos» que puedan dar lugar a una «solidaridad concreta» que implique que «nadie se sienta abandonado u olvidado». Recordó los valores en los que se fundamenta la convivencia civil: los «derechos inviolables e inalienables de la persona, la libertad, la democracia, la igualdad y el Estado de derecho». Estos valores se tambalean, dijo, también ante la «llegada al continente de tantos hombres y mujeres que huyen de escenarios de guerra y persecución, o que buscan una vida mejor lejos de la pobreza y la miseria».

A toda la UE, el Papa reiteró el llamamiento ya expresado en las Islas Canarias: la dignidad humana exige vías legales y seguras, socorro y asistencia, una cooperación real contra los traficantes, una protección efectiva de las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra. «Acoger a una persona significa integrarla como en la propia familia, ofreciéndole la posibilidad de desarrollar sus talentos, sus capacidades y su sensibilidad, pero también de entrar en el espíritu del hogar que la acoge», añadió.

Este diálogo «es posible», garantizó el Papa, gracias a «la universalidad de los valores fundacionales de Europa». Más aún, este diálogo de «alcance histórico» permite «actuar de manera más eficaz en favor de la paz y de un mundo reconciliado». León XIV exhortó a tener la misma «lucidez» con la que Schuman supo «superar la oposición entre las identidades culturales» y «dar vida a las instituciones europeas, al término de la terrible tragedia de la Segunda Guerra Mundial, que puso de manifiesto cuán grande es el mal que comete el hombre cuando cree no encontrar obstáculos en el ejercicio de su poder».

Contexto y relevancia

Robert Schuman, que vivió en una época de fronteras en constante evolución, contribuyó a sentar las bases de una Europa consciente de la urgencia de derribar los muros que la desgarraban. Su formación cristiana le transmitió el valor de la igualdad, sin distinción de raza o clase social, y le enseñó la dignidad del trabajo. Esta visión es la que el Papa León XIV quiso infundir en los jóvenes en la última parte de su discurso, con un llamamiento a «construir la Europa de hoy y de mañana».

Dirigiéndose a ellos, el Pontífice pidió: «Tened el valor de vivir de forma responsable la misión de construir la paz, en vuestro corazón, en vuestras relaciones, en vuestra familia, en los colegios y en las universidades, en la vida de vuestras ciudades, de vuestros países y de toda Europa». Y añadió: «No os sometáis a la lógica de la violencia y la opresión. ¡Amad la vida en todo momento y no tengáis miedo del futuro! No tengáis miedo de formar una familia, de tener hijos, de defender la dignidad de cada persona, desde el primer instante en el seno de la madre hasta el último aliento. No tengáis miedo de trabajar incansablemente al servicio del bien de vuestras comunidades, incluso a través del compromiso político». Finalmente, exhortó: «¡Sed constructores de comunidad! Y con vosotros, Europa, firmemente arraigada, seguirá floreciendo e inspirando al mundo entero».

Fuente original: www.vaticannews.va (publicado el 28 de septiembre de 2026)

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