Este 12 de diciembre, millones de fieles en México y en todo el continente americano celebran el 492 aniversario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe al indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin, ocurridas en el Cerro del Tepeyac, en el antiguo Valle de México. Este episodio, central en la fe católica y en la historia nacional, marcó un momento de encuentro entre dos culturas y sigue siendo motivo de devoción y peregrinación.
Primera aparición: sábado 9 de diciembre de 1531
En la madrugada, Juan Diego escuchó cantos de pájaros y una voz que lo llamaba por su nombre. Al subir a la cumbre del Tepeyac, se encontró con una joven de belleza resplandeciente, quien se identificó como la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios. Ella le pidió que fuera ante el obispo fray Juan de Zumárraga para solicitar la construcción de un templo en ese lugar, donde prometió escuchar el llanto y las penas de sus hijos.
Segunda aparición: sábado 9 de diciembre, al atardecer
Tras la negativa del obispo, Juan Diego regresó al cerro y pidió a la Virgen que eligiera a otro mensajero más digno. Sin embargo, ella lo confirmó en su misión: «Hijito mío, el más pequeño: es indispensable que sea totalmente por tu intervención que se lleve a cabo mi deseo. Muchísimo te ruego y con rigor te mando que mañana vayas otra vez a ver al obispo».
Tercera aparición: domingo 10 de diciembre, por la tarde
Juan Diego informó a la Virgen que el obispo aún no le creía y pedía una señal. Ella le ordenó regresar al día siguiente para recibir la prueba que convencería al prelado: «Mañana de nuevo vendrás aquí para que lleves al Gran Sacerdote la prueba, la señal que te pide. Con eso enseguida te creerá».
Cuarta aparición: martes 12 de diciembre, muy de madrugada
Debido a la grave enfermedad de su tío Juan Bernardino, Juan Diego evitó el encuentro con la Virgen rodeando el cerro. Pero ella salió a su encuentro, lo tranquilizó asegurándole que su tío ya estaba sano, y le pidió que subiera a la cumbre a recoger rosas de Castilla, que florecían milagrosamente en el árido terreno. Al regresar, la Virgen colocó las flores en la tilma de Juan Diego y le dijo: «Hijito queridísimo: estas diferentes flores son la prueba, la señal que le llevarás al obispo».
Quinta aparición: martes 12 de diciembre, al mismo tiempo
Mientras Juan Diego se dirigía al palacio episcopal, la Virgen se apareció a su tío Juan Bernardino en su hogar, lo curó de sus enfermedades y le reveló su nombre: «A su preciosa imagen precisamente se le llame, se le conozca como la Siempre Virgen Santa María de Guadalupe».
La estampación en la tilma
Al mediodía del 12 de diciembre, ante el obispo Zumárraga, Juan Diego desplegó su ayate para mostrar las rosas. En ese instante, apareció milagrosamente impresa la imagen de la Virgen María, tal como hoy se venera en la Basílica del Tepeyac. Este suceso, conocido como el milagro guadalupano, es recordado cada año por millones de peregrinos que acuden al santuario para agradecer o pedir favores.
Fuente original: www.informador.mx (publicado el 12 de diciembre de 2023)
Foto: Emmanuel Acua en Unsplash

