En julio de 2022, Valeria Valverde, una joven costarricense de 21 años que estudiaba en Florencia, Italia, sufrió un grave accidente en bicicleta mientras circulaba por el centro de la ciudad. Como consecuencia, padeció un traumatismo craneoencefálico severo que la dejó en estado crítico. Fue sometida a una craneotomía de urgencia para aliviar la presión sobre el cerebro, y los médicos consideraban que sus posibilidades de supervivencia eran muy bajas.
La intercesión de Carlo Acutis
Mientras Valeria permanecía internada, su madre, Liliana Valverde, viajó a Asís para pedir la intercesión de Carlo Acutis. Seis días después del accidente, el 8 de julio de 2022, llegó a la tumba del joven en el Santuario de la Desposesión. Allí se arrodilló, rezó durante horas y dejó una carta con su pedido. Carlo Acutis había muerto en 2006 a los 15 años a causa de una leucemia, fue beatificado en 2020 y era conocido por su devoción religiosa y por utilizar internet para difundir contenidos de fe.
La recuperación
El mismo día en que Liliana llegó a Asís, desde el hospital informaron que Valeria había comenzado a respirar espontáneamente. Al día siguiente, los médicos observaron que empezaba a recuperar el movimiento de sus miembros superiores y parte del habla. Su evolución continuó en contra de las expectativas iniciales. El 18 de julio, una tomografía computarizada mostró que la hemorragia cerebral había desaparecido. El 11 de agosto fue trasladada a rehabilitación y su recuperación avanzó rápidamente: permaneció apenas una semana realizando fisioterapia. Para septiembre, a solo dos meses del accidente, había recuperado completamente su salud. El 2 de septiembre de 2022, Valeria y su madre regresaron juntas a Asís para agradecer ante la tumba de Carlo Acutis.
Investigación y reconocimiento oficial
La recuperación de Valeria inició un largo proceso de investigación médica y religiosa. Para que una curación sea reconocida oficialmente como milagro dentro de la Iglesia Católica, el caso debe atravesar una evaluación científica y posteriormente una investigación teológica. En este caso, el proceso concluyó que la curación de Valeria no tenía una explicación médica suficiente y podía atribuirse a la intercesión de Carlo Acutis. El 23 de mayo de 2024, el papa Francisco autorizó la promulgación del decreto que reconoció oficialmente el milagro. El Vaticano señaló que se trataba de una curación vinculada con una joven costarricense que había sufrido un traumatismo craneal gravísimo tras un accidente en bicicleta. Este reconocimiento fue determinante porque se convirtió en el segundo milagro atribuido a la intercesión de Carlo Acutis, requisito necesario para su canonización.
Contexto y relevancia
El primer milagro atribuido a Acutis había sido la curación de un niño brasileño, Matheus, que padecía una grave malformación congénita del páncreas. Ese caso permitió su beatificación en 2020. El caso de Valeria fue el que abrió definitivamente el camino hacia su canonización. Finalmente, Carlo Acutis fue canonizado el 7 de septiembre de 2025, durante una ceremonia celebrada en el Vaticano. Desde entonces, ya no corresponde referirse a él como “el Beato Carlo Acutis”, sino como San Carlo Acutis. En 2025, Valeria participó de la ceremonia de canonización y fue invitada a formar parte de la celebración. Su historia quedó estrechamente vinculada con la del joven italiano y se convirtió en una de las protagonistas del proceso que llevó a Acutis a los altares. Para la Iglesia Católica, aquella recuperación fue reconocida oficialmente como un milagro. Para Valeria y su familia, fue una experiencia que cambió para siempre sus vidas. El recorrido que comenzó aquella madrugada de julio de 2022, con una bicicleta caída en una calle de Florencia y una joven gravemente herida, terminó años después con la canonización del santo a cuya intercesión la Iglesia atribuyó su curación.
Fuente original: www.parati.com.ar (publicado el 28 de agosto de 2026)





