Los milagros que llevaron a la canonización de San John Henry Newman

La santidad de John Henry Newman, quien será proclamado doctor de la Iglesia el próximo 1 de noviembre, se fundamenta en dos curaciones inexplicables que la Iglesia Católica reconoció oficialmente como milagros. Estos allanaron el camino para su beatificación en 2010 y su canonización en 2019. El segundo y más reciente de estos milagros fue de carácter vital.

El milagro que salvó dos vidas

Durante su quinto embarazo, Melissa Villalobos, una abogada de Chicago, sufrió una hemorragia interna severa causada por un desprendimiento parcial de placenta, una condición que ponía en grave peligro tanto su vida como la de su hijo no nacido. El día del suceso, Villalobos, sola en casa y sin fuerzas para pedir ayuda, recurrió a la oración. «Por favor, cardenal Newman, detén el sangrado», dijo con dificultad. Según relató más tarde: «Justo cuando terminé esas palabras, el sangrado se detuvo y noté en el baño el olor más fuerte a rosas que he sentido en mi vida. Cuando cesó, pregunté: “Cardenal Newman, ¿hiciste esto?” y el aroma regresó por segunda vez. Supe que era él».

Esa misma tarde, los médicos confirmaron lo que no podían explicar: el desgarro en la placenta había desaparecido. Meses después, Villalobos dio a luz a una niña perfectamente sana, a quien llamó Gemma. Cinco años más tarde, Gemma y toda su familia participaron en la ceremonia de canonización de Newman, presidida por el papa Francisco en la Plaza de San Pedro el 13 de octubre de 2019.

Para la hermana Kathleen Dietz, FSO, reconocida especialista en San John Henry Newman, la curación de la mujer embarazada debe ser vista como un «signo de los tiempos» en medio de una «cultura de muerte que lo impregna todo». «Él realizó este milagro en favor de la vida, no solo de la joven madre, sino también de su hijo. Es muy significativo», declaró a ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA.

La curación inexplicable de un trastorno espinal

El primer milagro atribuido a la intercesión de Newman fue en favor del diácono estadounidense Jack Sullivan, quien padecía una grave enfermedad degenerativa de la médula espinal que lo había dejado casi paralizado. Con gran dolor y poca esperanza de recuperación, rezó pidiendo la intercesión de Newman. Según su propio testimonio, el 15 de agosto de 2001 experimentó una recuperación repentina y completa, que le permitió caminar sin ayuda y poco después ser ordenado diácono permanente.

La Congregación para las Causas de los Santos reconoció oficialmente la curación como científicamente inexplicable, y el 3 de julio de 2009, el papa Benedicto XVI anunció oficialmente que constituía un milagro genuino. Esto condujo a la beatificación de Newman el 19 de septiembre de 2010 en Birmingham, Inglaterra, la ciudad donde el santo vivió gran parte de su ministerio.

Sullivan sirvió como diácono y leyó el Evangelio en la misa celebrada por Benedicto en Rednal, Inglaterra, muy cerca del lugar de entierro de Newman. Sullivan, que posee la única reliquia de primera clase de Newman fuera del Oratorio de San Felipe Neri en Inglaterra, ha ofrecido numerosas presentaciones con ella y ha celebrado servicios de oración por la curación.

Dietz, quien ha colaborado en varios estudios sobre la espiritualidad y el legado de San John Henry Newman, destacó que los milagros autentican la santidad de Newman y reflejan su misión continua dentro de la Iglesia. «Los milagros muestran que Newman sigue teniendo un papel como ejemplo e intercesor. Pronto será nombrado doctor de la Iglesia y, por lo tanto, también será un maestro de la verdad», señaló.

Inspiración para la vida diaria

Para la religiosa, Newman puede inspirar a los fieles en su vida cotidiana con una fe «vivida en circunstancias ordinarias». Dietz citó la obra de Newman de 1856 «Un camino corto hacia la perfección», en la que señala que para ser santos «no necesitamos nada más que cumplir bien los deberes ordinarios del día». «No se trata de hazañas heroicas o extraordinarias, sino de realizar las acciones de cada día con rectitud y constancia: levantarse a tiempo, dedicar los primeros pensamientos a Dios, visitar el Santísimo Sacramento, rezar el

Fuente original: ewtnvatican.com (publicado el 3 de noviembre de 2025)

Foto: James Coleman en Unsplash

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