Al final del Ángelus del domingo 11 de octubre de 2026, el papa León XIV anunció una próxima cirugía para extirpar un nódulo en el pulmón. Según sus palabras, el nódulo fue detectado durante unos exámenes, está «circunscrito», identificado «en una fase muy inicial» y «bien localizado». El pontífice explicó que decidió someterse a la operación siguiendo el consejo de los médicos y acompañó el anuncio con la frase: «¡Me encomiendo a las oraciones de ustedes!».
El anuncio de León XIV se suma a otros momentos en los que los pontífices han compartido con los fieles su fragilidad. El artículo de Vatican News recoge seis episodios que, aunque ocurridos en circunstancias diferentes, coinciden en la oración y en el vínculo con quienes sufren. Entre ellos figuran el agradecimiento de Pablo VI antes de una cirugía en 1967, las palabras de Juan Pablo II tras el atentado de 1981 y durante una internación en 1992, su convalecencia en 1994, la renuncia de Benedicto XVI en 2013 y la reflexión de Francisco desde el Hospital Gemelli en 2021.
El 1 de noviembre de 1967, solemnidad de Todos los Santos, Pablo VI inició el Ángelus con una referencia a su propia salud: «saludos a ustedes, hijos queridísimos; y gracias a ustedes por el interés que demuestran por nuestra salud». Tres días después, el 4 de noviembre, sería sometido a una cirugía en la próstata para tratar una lesión benigna, por el equipo del cirujano Pietro Valdoni, en una sala de operaciones montada en el Palacio Apostólico. En aquel Ángelus, el papa Montini no habló de la cirugía inminente, sino que expresó gratitud a quienes se preocupaban por su estado de salud y presentó una reflexión sobre la esperanza cristiana y la comunión con los fallecidos.
El 17 de mayo de 1981, cuatro días después del atentado en la Plaza de San Pedro, la voz de Juan Pablo II volvió a llegar a los fieles mediante un mensaje de audio grabado en el Hospital Gemelli y transmitido durante el Regina Caeli. Wojtyła agradeció las oraciones, recordó a las dos personas heridas junto a él y declaró su perdón al autor del atentado. Luego habló del sufrimiento que vivía: «Unido a Cristo, Sacerdote y víctima, ofrezco mis sufrimientos por la Iglesia y por el mundo». El 12 de julio de 1992, tras el Ángelus, dijo: «Ahora quisiera hacerles una confidencia», y anunció que esa noche sería internado en el Gemelli «para someterme a algunos exámenes diagnósticos». Pidió ser acompañado por la oración y renovó su entrega a la Virgen con el «Totus tuus». El 15 de julio fue sometido a una cirugía para extirpar un tumor benigno en el intestino. El texto distingue lo que anunció personalmente —la internación para exámenes— de la cirugía que siguió.
El 29 de mayo de 1994, al regresar al Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico tras la internación por una fractura en el fémur, Juan Pablo II agradeció a médicos, enfermeros, religiosas y profesionales de la salud, así como a quienes le habían demostrado solidaridad. La convalecencia fue también ocasión para reflexionar sobre el significado cristiano del sufrimiento, en el contexto del Año de la Familia. Dirigiéndose idealmente a los poderosos del mundo, dijo: «Una vez más tengo que encontrar a esos poderosos del mundo y tengo que hablar. ¿Con qué argumentos? Me queda ese argumento del sufrimiento. Y quisiera decirles: comprendan esto, comprendan por qué el Papa estuvo de nuevo en el hospital, de nuevo en el sufrimiento, ¡comprendan esto, repiensen sobre esto!». A los fieles expresó gratitud por la «comunidad de oración».
El 11 de febrero de 2013, durante el Consistorio en el que anunció su renuncia al ministerio petrino, Benedicto XVI explicó en su «Declaratio» en latín que sus fuerzas, debido a la edad avanzada, ya no eran adecuadas para la tarea confiada. No comunicó un diagnóstico ni una cirugía, sino el resultado de un discernimiento ante Dios, ponderando sus energías en relación con las responsabilidades del servicio. Recordó que el ministerio se realiza también en el sufrimiento y la oración, pero consideró necesario también «el vigor tanto del cuerpo como del espíritu», que en los últimos meses había sentido disminuir. Indicó, además, en la oración la forma en que continuaría sirviendo a la Iglesia.
El 11 de julio de 2021, una semana después de la cirugía de colon, Francisco recitó el Ángelus desde el balcón del décimo piso del Hospital Gemelli. Agradeció a los fieles la cercanía y el apoyo de las oraciones. A partir de su internación, reflexionó sobre el valor de «un buen servicio de salud, accesible a todos», destacó el empeño necesario para preservar ese bien y alentó a médicos, profesionales de la salud y empleados de los hospitales. El cuidado, en sus palabras, incluía también la escucha, la atención y la ternura: gestos capaces de aliviar el dolor y reanimar a una persona enferma. A su lado estaban algunos niños internados; Francisco invitó a acompañarlos en la oración, extendiendo el pensamiento a todos los enfermos, sobre todo a los que se encuentran en condiciones más difíciles, para que nadie quedara solo.
Contexto y relevancia
Los episodios recordados pertenecen a circunstancias diferentes: una cirugía, las consecuencias de un atentado, una internación para exámenes, una convalecencia y la pérdida de fuerzas. En las palabras de los pontífices, la fragilidad personal se entrelaza con el ministerio, la gratitud por los cuidados y la atención a los que sufren. La oración, ya sea solicitada, compartida u ofrecida, acompaña esa relación. Incluso durante el período de enfermedad, el vínculo entre el pastor y la comunidad sigue manifestándose. El anuncio de León XIV se inscribe en esa línea: el pontífice informó sobre su estado de salud, pidió oraciones y agradeció la proximidad espiritual de los fieles.
Fuente original: www.vaticannews.va (publicado el 13 de octubre de 2026)





