El 13 de octubre se conmemora el Milagro del Sol, culminación de las apariciones de la Virgen María a tres pastorcitos en Fátima, Portugal, en 1917. Este prodigio, presenciado por más de 70.000 personas, fue el primer milagro público anunciado con antelación desde la Resurrección de Cristo. La vidente Lucía dos Santos describió el sol transformado en un “disco de plata inmenso” que brillaba con una “intensidad nunca vista, sin cegar”. El astro zigzagueó por el cielo, lanzó llamas y pareció precipitarse sobre la tierra. Los testigos creyeron que era el fin del mundo y muchos confesaron sus pecados en voz alta. Finalmente, el sol volvió a su lugar y brilló con serenidad. En su interior aparecieron la Sagrada Familia y el Niño Jesús bendiciendo al mundo. La lluvia torrencial cesó y, tras el milagro, la ropa y el suelo quedaron completamente secos.
1. La humanidad es más pecadora que nunca
La razón principal de la aparición de la Virgen en 1917 fue llamar al mundo a apartarse del pecado. Aunque externamente 1917 parecía una época más moral, existía una podredumbre espiritual profunda: ideologías como el ateísmo, el materialismo, el darwinismo, el marxismo, el socialismo y el comunismo se habían extendido. La fascinación por lo oculto crecía en todas las clases sociales. Revoluciones como la Comuna de París intentaron derrocar a la Iglesia católica, y gobiernos masónicos aprobaron leyes que restringían su libertad. La moral cristiana declinaba por el aumento del divorcio, la pornografía y la obscenidad. La Virgen reveló que la Primera Guerra Mundial era un castigo divino por el pecado, con 40 millones de víctimas. Si en 1917 el mundo mereció la visita de la Madre de Dios, ¿cuánto más hoy? El aborto, la revolución LGBT, la apostasía masiva, el “wokismo”, la ideología de género y la blasfemia —como la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París 2024, que parodió la Última Cena— muestran una realidad aún más grave.
2. Las peticiones de la Virgen no fueron atendidas
Nuestra Señora de Fátima pidió al Papa la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón, en unión con todos los obispos del mundo. A los fieles les solicitó oración, penitencia y enmienda de vida, especialmente el rezo diario del rosario en reparación por los pecados y la conversión de los pecadores. También pidió la práctica de los cinco primeros sábados de mes. Aunque muchos católicos respondieron, la crisis en la Iglesia —con inmoralidad, herejía y confusión doctrinal— es fruto amargo de la desobediencia. Hoy más que nunca, los católicos deben obedecer para apresurar el triunfo del Inmaculado Corazón y poner fin a este tiempo de pecado.
3. Los errores de Rusia se han extendido como nunca
El 13 de julio de 1917, la Virgen advirtió: si el mundo no atendía sus peticiones, “Rusia esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre sufrirá mucho y varias naciones serán aniquiladas”. La profecía se cumplió en noviembre de ese año con la toma del poder por los bolcheviques. El comunismo causó entre 75 y 80 millones de muertos entre 1917 y 2017, y su corrupción ideológica está en la raíz de la revolución sexual, el movimiento LGBT, la ideología de género y el “wokismo”. La invasión rusa de Ucrania en 2022 y las amenazas nucleares de Vladímir Putin confirman que la advertencia sigue vigente.
4. La Virgen predijo otra gran guerra que aún no ha llegado
En 1917, la Virgen anunció que la Primera Guerra Mundial terminaría pronto, pero si la humanidad no dejaba de ofender a Dios, vendría otra peor. Efectivamente, la Segunda Guerra Mundial fue el conflicto más mortífero de la historia, con 75 millones de muertos. Sin embargo, la Virgen también predijo una tercera guerra mundial en la que “las naciones serían aniqu
Fuente original: americaneedsfatima.org (publicado el 13 de octubre de 2025)
Foto: Jon Tyson en Unsplash





