Un proceso de validación riguroso
El reconocimiento oficial del 72º milagro de Lourdes culminó el 16 de abril de 2025, cuando Mons. Vincenzo Carmine Orofino, obispo de la diócesis de Tursi-Lagonegro en Basilicata (Italia), proclamó «el carácter prodigioso y milagroso de la curación de la señora Raco y el valor inequívoco de la señal divina de esta sanación». El caso se remonta al verano de 2009, cuando Antonia Lofiégo (de soltera Raco), entonces una mujer de 58 años afectada por esclerosis lateral primaria (PLS), participó en una peregrinación a Lourdes organizada por la Unión de Peregrinaciones del Episcopado Italiano.
La inmersión que cambió todo
Tras sumergirse en una de las piscinas alimentadas por el agua de la fuente considerada milagrosa, la señora Raco experimentó una mejoría inmediata y definitiva de los síntomas de su enfermedad, una patología degenerativa de la neurona motora sin tratamiento conocido y de evolución considerada inexorable. Inicialmente discreta sobre su experiencia, consultó a sus médicos en Italia, quienes confirmaron la desaparición de los signos clínicos. En marzo de 2010, reportó su curación al Bureau Médical de Lourdes (BML), iniciando un largo proceso de verificación.
El escrutinio de la ciencia médica
El expediente fue sometido a cinco sesiones de análisis médico colegiado a lo largo de varios años. Especialistas independientes, incluido el profesor Vincenzo Silani del Departamento de Neurología de la Universidad de Milán, confirmaron el diagnóstico original de PLS. En 2017, el BML emitió una «certificación de cura» y remitió el caso al Comité Médico Internacional de Lourdes (CMIL), compuesto principalmente por catedráticos universitarios. La incertidumbre en la literatura médica sobre los criterios diagnósticos de la PLS ralentizó inicialmente el dictamen.
Un consenso científico que despejó el camino
La publicación en 2020 de un consenso internacional sobre los criterios diagnósticos de la PLS, validado por la comunidad científica en 2024, permitió al CMIL pronunciarse. En noviembre de 2024, tras una votación donde diecisiete miembros se pronunciaron a favor de la curación inexplicable y cuatro en contra, se alcanzó la mayoría calificada de dos tercios requerida. El profesor Silani, coautor de dicho consenso, declaró al diario Le Figaro: «Un científico debe siempre aprender y reconocer la realidad, incluso cuando parece humanamente incomprensible… me resigné a la idea de no poder proporcionar una explicación científica aceptable hoy».
El último paso: el discernimiento eclesial
Con el aval médico, el expediente pasó a la autoridad eclesiástica. El obispo de Tarbes y Lourdes comunicó los resultados al obispo de Tursi-Lagonegro, quien en 2025 constituyó una comisión teológica y médica diocesana. Tras su estudio, se procedió al reconocimiento formal del milagro. El doctor Alessandro de Franciscis, responsable del BML y secretario general del CMIL, destacó la singularidad del caso: «Es el primer caso de recuperación de una enfermedad degenerativa de la primera neurona motora». De Franciscis, quien afirma su fe cristiana, concluyó humildemente: «A veces, frente a historias de curación, solo puedo alzar las manos y decir: ‘No sé cómo explicarlo'».
Fuente original: fsspx.news (publicado el 29 de julio de 2025)
Foto: Jean-Baptiste D. en Unsplash




