La Basílica de Guadalupe, principal recinto mariano de México, ha comenzado a recibir a las primeras peregrinaciones del año, conformadas por fieles provenientes de diversos estados de la República Mexicana y países vecinos. Los devotos llegan al Tepeyac movidos por dos intenciones principales: agradecer favores cumplidos o solicitar la intercesión de la Virgen de Guadalupe para algún milagro. Este flujo anticipa la masiva afluencia que tradicionalmente se registra cada 12 de diciembre, día de la festividad guadalupana.
Testimonios de fe en el camino
Entre los primeros peregrinos se encuentra Uriel, un joven de 21 años originario de Tlaola, Puebla, quien realizó su primera peregrinación a pie junto a su familia. «El primer día uno empieza con mucho entusiasmo, con muchas ganas; el segundo se hace pesadito y al tercero ya muy cansado, pero es la fe lo que nos motiva», compartió al ingresar a la Basílica. Tras casi una semana de caminata, Uriel expresó que su principal motivación fue agradecer a la Virgen por su salud, superando el desafío físico del recorrido mediante la confianza en la intercesión mariana.
Promesas cumplidas y renovadas
Teresa Martínez, procedente de Nuevo Necaxa, Puebla, asiste por segundo año consecutivo, acompañada de sus nietos y sobrinos. Su peregrinación tiene un doble propósito: acompañar a su ahijado en un recorrido en bicicleta hasta el santuario y agradecer cuatro años de recibir tratamiento de diálisis. «Aquí ando todavía gracias a Dios y es algo muy importante que agradecer y hacer el esfuerzo de subir», afirmó. Martínez planea repetir la experiencia el próximo año, considerándola un motivo de orgullo y una forma de transmitir la fe a las nuevas generaciones.
Gratitud por bendiciones cotidianas
Desde Zacatecas, Gloria Calderón llegó con tres familiares para dar gracias por la salud, el trabajo y otras bendiciones recibidas durante el año. «Fue un año muy bueno y tenemos muchas cosas que agradecer, entonces venimos», declaró. En un gesto similar, Gerardo Farruzca, proveniente de Nezahualcóyotl, Estado de México, se unió a una peregrinación organizada con compañeros de trabajo para agradecer por el empleo y la salud, combinando el aspecto laboral con la devoción personal.
Peregrinación internacional y sacrificio personal
El carácter internacional de la devoción guadalupana se manifiesta en casos como el de Elena Yaxon Chávez, quien viajó sola desde Santa Lucía Utatlán, Sololá, Guatemala. «Estoy muy cansada, pero muy contenta, porque era una meta», confesó mientras subía las escaleras del recinto cargando sus mochilas. Para ella, el recorrido representa un sacrificio que también es fuente de orgullo, fortaleza y gratitud hacia Dios por la vida, la salud de sus hijas y la longevidad de su madre, quien pronto cumplirá 90 años.
Fuente original: www.eluniversal.com.mx (publicado el 22 de noviembre de 2025)




