El 21 de febrero de 2026, el Vaticano promulgó un decreto que reconoce un milagro atribuido a la intercesión del padre Béchara Abou Mrad, sacerdote melquita libanés nacido en 1853 y fallecido en 1930. La decisión, tomada por el papa León XIV durante una audiencia con el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, representa un paso decisivo hacia la beatificación de esta figura emblemática de la Iglesia greco-católica melquita. El anuncio se produce en un Líbano marcado por una relativa calma política desde la elección del presidente Joseph Aoun en enero de 2025, aunque el país aún enfrenta tensiones de seguridad.
Una vida dedicada al servicio de los humildes
Selim Jabbour Abou-Mourad nació el 19 de mayo de 1853 en Zahlé, en el valle de la Becá, en el seno de una familia cristiana melquita modesta. Atraído por la vida religiosa desde joven, ingresó al monasterio de San Salvador cerca de Saida el 5 de septiembre de 1874, adoptando el nombre de Béchara, que significa ‘buena nueva’ en árabe. Fue ordenado diácono en 1882 y sacerdote en 1883, iniciando su ministerio como maestro de disciplina en el seminario basiliano. Durante más de treinta años, sirvió como misionero itinerante en el distrito de Deir el-Qamar, en el Monte Líbano, una zona marcada por tensiones interconfesionales. Allí celebró misa en casas particulares, contribuyó a la construcción de iglesias y fundó una sociedad caritativa. Su fama como confesor incansable se extendió, y testimonios recogidos en su proceso de beatificación lo describen como ‘un padre para los afligidos’. Falleció el 22 de febrero de 1930 en el monasterio de San Salvador, dejando un legado de más de 50 años de sacerdocio.
El milagro reconocido por el Vaticano
El decreto del 21 de febrero de 2026 se basa en la curación de Thérèse Skaff Asmar, diagnosticada en 1983 con artrosis degenerativa de grado IV en las rodillas, que la confinaba a una silla de ruedas. En 2009, tras leer una biografía del venerable y escuchar relatos de curaciones ocurridas durante su vida, oró intensamente durante una noche de fuertes dolores. Al día siguiente, se levantó sin ayuda, caminó sin dolor y retomó una vida normal, confirmada por exámenes médicos como una remisión completa, directa y permanente. La comisión médica del Dicasterio para las Causas de los Santos examinó el caso desde 2012 y lo validó el 27 de marzo de 2015. El postulateur de la causa, el archimandrita salvatoriano Mtanios Haddad, describió la curación como ‘directa, completa y permanente’. Este milagro ilustra la reputación de taumaturgo del padre Béchara, con archivos monásticos que reportan curaciones similares durante su vida.
Reacciones y contexto actual en Líbano
El presidente libanés Joseph Aoun calificó la decisión como ‘una estación luminosa en la historia de la Iglesia oriental y del Líbano’, destacando que encarna ‘los valores sobre los que nuestro país está fundado: la fe, un mensaje de amor y una cultura de convivencia’. La Orden Basiliana Salvatoriana, a la que pertenecía el padre Abou Mrad, acogió la noticia con entusiasmo, describiéndola como ‘un paso significativo para la Iglesia católica en el Líbano’. El patriarca melquita greco-católico Youssef Absi subrayó la importancia de tales figuras para revitalizar la presencia cristiana en la región, donde los cristianos representan aproximadamente el 34 % de la población libanesa. La beatificación podría fortalecer las iniciativas pastorales de la Iglesia melquita, que cuenta con unos 200.000 fieles en el Líbano de un total de 1,5 millones en el mundo. En el contexto de una crisis económica persistente, con una inflación que alcanzó el 150 % en 2025, esta noticia ofrece un motivo de esperanza para las comunidades cristianas.
Preparativos para la beatificación
Desde el anuncio, se han celebrado misas de acción de gracias en las catedrales melquitas de Beirut y Zahlé. Comités
Fuente original: libnanews.com (publicado el 22 de febrero de 2026)
Foto: Ashwin Vaswani en Unsplash





