La ciudad de Roma acogerá del 10 al 12 de septiembre el IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: Diálogo Socio-Ambiental Norte-Sur, un espacio de diálogo que busca convertir la preocupación por la crisis socioambiental en propuestas concretas de justicia social, transición justa y responsabilidad compartida. El evento tendrá lugar en la Casa Generalicia de La Salle y reunirá a representantes de la Iglesia, el mundo del trabajo, organismos internacionales, empresas, universidades y movimientos sociales.
El encuentro es fruto de la cooperación entre la Pontificia Comisión para América Latina de la Santa Sede (PCAL) y el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), en colaboración con la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). La iniciativa se inscribe en el horizonte de la propuesta de construir puentes de reconciliación, integración y fraternidad para la paz, y forma parte de la iniciativa Building Bridges / Construyendo Puentes de la PCAL.
Los Encuentros Sinodales Fratelli Tutti nacieron en América Latina y el Caribe como un espacio eclesial abierto al diálogo social, inspirado en la llamada del papa Francisco a promover una verdadera cultura del encuentro. Impulsados por el CELAM desde 2020 y acompañados por la PCAL desde 2021, estos encuentros han recorrido un camino progresivo. El primer diagnóstico, según informó la Pontificia Comisión para América Latina, fue elaborado en Bogotá en 2022 con la participación de investigadores universitarios, obispos y representantes de redes territoriales, y llevó a identificar al mundo del trabajo organizado como uno de los espacios privilegiados para buscar respuestas concretas a los grandes desafíos sociales y ambientales. Desde entonces, el proceso ha incorporado a dirigentes sindicales, representantes empresariales, organismos internacionales, movimientos populares, comunidades organizadas, bancos de desarrollo, empresas globales, universidades y organizaciones eclesiales.
Uno de los principales consensos alcanzados durante el proceso es que la justicia social y la justicia ambiental son inseparables. La crisis climática, el deterioro de los ecosistemas y las transformaciones de los modelos productivos no afectan a todas las personas de la misma manera. Sus consecuencias recaen con especial intensidad sobre trabajadores, comunidades vulnerables y territorios que dependen directamente de los recursos naturales. Al mismo tiempo, quienes integran el mundo del trabajo organizado pueden convertirse en actores decisivos de una transición justa, capaz de combinar protección ambiental, creación de empleo digno, inclusión social y distribución equitativa de oportunidades y responsabilidades. La informalidad, la precarización, la automatización y las nuevas formas de organización productiva están transformando el mercado laboral y obligan a repensar la formación profesional, los sistemas de protección, las relaciones laborales y las propias instituciones del trabajo.
El diagnóstico elaborado a lo largo de los encuentros también ha identificado otros puntos nodales. Entre ellos destaca la migración forzada de trabajadores desempleados, vinculada a desigualdades económicas, conflictos y transformaciones ambientales. Las migraciones ponen de manifiesto tanto la contribución de los trabajadores a las sociedades de acogida como la necesidad de recuperar la confianza en las instituciones capaces de representar, proteger y organizar a quienes trabajan. Otro desafío decisivo es la aceleración tecnológica. La inteligencia artificial, la automatización y las nuevas tecnologías están modificando la manera de producir, trabajar, comunicarse y participar en la vida social. Estas transformaciones pueden generar enormes oportunidades de progreso científico y económico, pero también plantean interrogantes sobre el empleo, la soberanía tecnológica, la distribución de la riqueza y el acceso equitativo a las nuevas oportunidades. La transición energética plantea desafíos similares, pues requiere garantizar que los costos y beneficios de ese proceso sean distribuidos de manera justa. Todo ello ocurre en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, polarización y debilitamiento del multilateralismo.
Ante este escenario, los Encuentros Sinodales Fratelli Tutti proponen una convicción fundamental: ningún actor puede afrontar por sí solo problemas que son cada vez más interdependientes. La respuesta requiere sindicatos y empresas, gobiernos y organismos internacionales, universidades y movimientos sociales, comunidades locales e instituciones religiosas. Pero la cooperación no puede limitarse a una suma de intereses. El proceso pone en el centro conceptos como dignidad humana, amistad social, subsidiariedad, discernimiento comunitario y responsabilidad compartida. La experiencia desarrollada en los encuentros anteriores ha mostrado que el diálogo es posible incluso entre actores con intereses y perspectivas diferentes cuando existe una voluntad común de buscar soluciones y de colocar en el centro a la persona, el trabajo, la justicia social y el cuidado de la Casa Común.
Contexto y relevancia
El IV Encuentro de Roma pretende dar un paso adicional. Después de varios años de escucha, análisis y diálogo, el objetivo ahora es avanzar hacia propuestas concretas capaces de poner en marcha una agenda de responsabilidad compartida para la reflexión y la acción. El programa está estructurado en cuatro grandes bloques. El primero, dedicado a la crisis ecológica socioambiental, abordará la relación entre diálogo social, sinodalidad, transición justa y justicia social. Participarán, entre otros, el cardenal Jaime Spengler, el obispo Daniel Flores, Liz Shuler, de AFL-CIO, y Fred Humphries, de Microsoft. El segundo bloque se centrará en una agenda multisectorial de responsabilidad compartida, con la participación de representantes del mundo sindical y de organismos internacionales vinculados al trabajo y al cambio climático. El diálogo buscará identificar cómo construir puentes y generar espacios de reflexión y acción conjunta. Durante la tarde tendrá lugar un proceso de discernimiento social comunitario, mediante grupos de trabajo y un plenario orientados a fortalecer una cultura de negociación y cooperación.
La jornada del viernes 11 de septiembre pondrá el foco en las cosas nuevas y en las transformaciones que ya están modificando profundamente las sociedades. Uno de los momentos centrales será el diálogo sobre inteligencia artificial, con la participación de especialistas vinculados a la ciencia, la tecnología, la ética y el desarrollo. El programa abordará también la posibilidad de establecer alianzas estratégicas y acuerdos marco entre actores diversos. Representantes de trabajadores de la economía popular, organizaciones sindicales, comunidades vinculadas a la minería y organizaciones de base analizarán nuevas formas de cooperación. El cuarto bloque estará dedicado a la reconstrucción de la ciudad, entendida no solamente como infraestructura física, sino como reconstrucción del tejido social. Representantes de bancos de desarrollo, universidades y organismos internacionales analizarán el papel de las finanzas, la tecnología y la investigación y desarrollo en la transformación de las sociedades. El encuentro culminará con un nuevo espacio de discernimiento social comunitario y un trabajo orientado a fortalecer un movimiento de reflexión y acción. El cierre contará con la participación del cardenal Leonardo Steiner, presidente de CEAMA, y Jill Rauh, del Secretariado de Justicia y Paz de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, USCCB.
Fuente original: www.vaticannews.va (publicado el 10 de septiembre de 2026)




