El misterio de las Santas Formas de Alcalá: un milagro eucarístico del siglo XVI y su desaparición en la Guerra Civil

Un milagro en tiempos de Felipe III

A finales del siglo XVI, un morisco arrepentido devolvió a un sacerdote jesuita una veintena de formas que había robado. El religioso, temiendo un posible envenenamiento como había ocurrido en otras ciudades y sin poder determinar cuáles estaban consagradas, las depositó en una caja de plata dentro de una cripta húmeda para que se corrompieran. Con el paso del tiempo, las hostias no consagradas se descompusieron, pero aquellas que el morisco había devuelto permanecieron intactas. Este hecho fue declarado oficialmente como milagro eucarístico en el año 1619.

Devoción, robo y misterio

El prodigio dio origen a la fiesta de las Santas Formas en la diócesis de Alcalá de Henares. Las hostias se custodiaban en una capilla anexa a la parroquia de Santa María. Sin embargo, durante la Guerra Civil española, la custodia que las contenía fue robada durante el saqueo de la catedral. Existe la creencia, sustentada por la tradición local, de que los canónigos pudieron retirar previamente las hostias de sus viriles individuales para esconderlas, por lo que su destino final permanece desconocido. A pesar de la desaparición física, la Iglesia Complutense mantiene la acción de gracias por el milagro.

Adoración perpetua y celebración anual

Desde el año 2012, por iniciativa del entonces obispo Juan Antonio Reig Pla, se estableció la adoración eucarística perpetua en la capilla, con turnos cubiertos diariamente. Además, cada sexto domingo de Pascua, la diócesis celebra una solemne fiesta en recuerdo del milagro. La celebración incluye una eucaristía presidida por el obispo y una procesión con el Santísimo Sacramento por las calles aledañas al templo, en la que participan cientos de fieles. Los preparativos, coordinados por el consiliario y los responsables de la adoración perpetua, comienzan con hasta mes y medio de antelación e involucran a numerosos vecinos y cofradías.

Una tradición viva

La procesión, descrita como un «pequeño Corpus Christi», es un evento central en la vida religiosa de Alcalá. Aunque en ella no se portan las Santas Formas originales, los fieles profesan su fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. La meticulosa organización del evento —que abarca desde la solicitud de permisos y la definición del recorrido hasta la preparación del coro, las flores y los elementos procesionales— demuestra la vitalidad de esta devoción centenaria, que perdura más allá de la pérdida material de las hostias milagrosas.

Fuente original: www.eldebate.com (publicado el 5 de mayo de 2024)

Foto: Shoeib Abolhassani en Unsplash

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