Un proceso de validación riguroso
La Iglesia Católica ha declarado oficialmente como milagrosa la curación de Antonia Raco, diagnosticada en 2006 con esclerosis lateral primitiva, una enfermedad degenerativa rara y sin tratamiento conocido. Tras una peregrinación al santuario mariano de Lourdes en 2009, la paciente experimentó una desaparición completa y duradera de los síntomas, recuperando el uso de sus piernas. El pronunciamiento eclesiástico, emitido el 25 de julio, culmina un proceso de verificación que se extendió por quince años.
El escrutinio científico previo
Para ser considerada por la Iglesia, toda presunta curación milagrosa debe superar primero el examen del Bureau de Constataciones Médicas de Lourdes, que aplica siete criterios estrictos: enfermedad grave, tratamiento médico ineficaz, curación súbita, completa, duradera y sin recaídas, además de carecer de explicación científica. El caso de Raco fue posteriormente analizado por el Comité Médico Internacional de Lourdes (CMIL), formado por una treintena de médicos voluntarios.
Un veredicto médico dividido
El proceso enfrentó complejidades desde el inicio. Una primera votación en 2019 resultó demasiado dividida para alcanzar el consenso requerido. La pandemia de COVID-19, descrita irónicamente como «providencial» por el doctor Alessandro de Franciscis, retrasó el proceso pero permitió incorporar nuevos estudios al expediente. Finalmente, en 2024, se realizó una segunda votación donde 17 miembros votaron a favor y 4 en contra, alcanzando la mayoría calificada de dos tercios necesaria para validar médicamente la inexplicabilidad de la curación.
La distinción entre ciencia y fe
«Es una curación de la que la ciencia no puede dar cuenta», afirmó el profesor Emmanuel Jonquet, destacando el límite del conocimiento médico actual. Las autoridades eclesiásticas enfatizan la separación de competencias: mientras los médicos certifican la falta de explicación científica, la Iglesia interpreta este vacío desde la perspectiva de la fe. «Los expertos no están para defender Lourdes», aseguró Monseñor Jean-Marc Micas, obispo de Tarbes y Lourdes, aunque reconoció que en las deliberaciones «se habla un poco más de ‘gracia’ que de expedientes clínicos».
Un vocabulario que trasciende el protocolo
Aunque en el CMIL se insiste en mantener un lenguaje estrictamente científico -«hablamos como científicos», reitera el doctor de Franciscis- los debates fueron descritos como «muy intensos». El término «milagro» emerge así como la palabra que la Iglesia «coloca donde la ciencia aún no ha encontrado la suya», cerrando formalmente la ausencia de explicación médica. Este caso se convierte en el septuagésimo segundo reconocimiento oficial de este tipo en la historia del santuario, reforzando su lugar singular en la intersección entre medicina, fe y fenómenos inexplicados.
Fuente original: www.sudouest.fr (publicado el 30 de julio de 2025)
Foto: Karl Raymund Catabas en Unsplash


