El Papa León XIV presidió la Misa de inauguración del Año Académico de las Universidades Pontificias, celebrada en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Ante cientos de estudiantes, docentes e investigadores, el Pontífice pronunció una homilía en la que subrayó que el estudio es un servicio a la fe y a la verdad, y llamó a abrir la inteligencia y las relaciones educativas al soplo creador del Resucitado, que da paz y unidad.
Un nuevo año académico como apertura al Resucitado
León XIV explicó que un nuevo año académico no se reduce a retomar las actividades de estudio o investigación. Se trata, dijo, de asumir la propia tarea para responder a Dios que llama y a una humanidad en espera. En ese sentido, insistió en que la misión común debe ser alimentada por el Señor: ninguno enseñará, estudiará o investigará solo para sí mismo, sino con los demás, para los demás y, sobre todo, con el Señor y para el Señor.
El Papa advirtió que en cualquier época han existido falsos maestros que tratan de guiar el sentimiento religioso de los creyentes hacia sus propios intereses, incluso animándolos a radicalizar algunas enseñanzas en detrimento de las de Cristo y su Evangelio. Por eso, citando las palabras del Apóstol Pablo a los gálatas, llamó a la inteligencia, a la memoria y al sentido crítico, y pidió estimar el estudio como servicio a la fe y a la verdad, por el bien propio y el de tantos hermanos y hermanas por quienes el Señor ha entregado su vida.
Inteligencia orante y memoria frente al algoritmo
El Pontífice aclaró que la alegría y el entusiasmo que genera el encuentro con el Señor no consisten en verse fascinados o encantados, sino en el preguntarse y preguntar a la luz de la Palabra de Dios, camino de fe en el seguimiento de Jesucristo. Esto es lo que lleva a la Iglesia a custodiar el tesoro de la Revelación a través de la inteligencia orante, la reflexión científica, la mediación cultural y su traducción en la práctica. Es una misión única, aunque diversas sean las vocaciones.
León XIV subrayó que la inteligencia debe hacer memoria, no solamente volcar datos como lo hace un algoritmo, sino recordando las experiencias vividas, las resonancias del alma humana, entrando en contacto con la propia bondad, con el aliento y dinamismo del corazón. Advirtió que la rutina, las ambiciones, las rivalidades y otros factores negativos pueden distraer con el tiempo la atención y la energía, dejando a las personas enjutas y débiles, irascibles y tristes. Por eso, dijo, hace falta volver al corazón.
Custodiar el corazón y cultivar la amistad
El Papa insistió en la necesidad de que estudiantes, investigadores y docentes custodien su corazón para que cada edad y responsabilidad sean vividas con la señal del Espíritu. También recalcó la importancia de cultivar la amistad en la universidad, un don precioso, tanto más cuando es vivida en la búsqueda común de la verdad en Cristo. Lleven la vida al estudio y el estudio a la vida, según la lógica de la Encarnación, les dijo, y los invitó a compartir aquello que los alimenta, a abrir la puerta y no encerrarse.
Retomando un pasaje de su encíclica Magnifica humanitas, el Santo Padre recordó que quienes tratan con la fragmentación del saber y con el impacto de las nuevas tecnologías sobre la mente humana invitan a promover ritmos que incluyan silencio, reflexión, lectura y análisis ponderado, pues sin estos elementos la libertad interior puede verse comprometida.
Contexto y relevancia
Al concluir, León XIV se refirió al estudio de la teología, denominador común en las universidades pontificias, y sostuvo que su investigación contribuye a iluminar el trabajo de todos, poniéndose como encrucijada de los distintos saberes. Explicó que en los ateneos pontificios de Roma también se cruzan múltiples sensibilidades, culturas y tradiciones diversas, en las cuales el Evangelio revela sus tesoros inagotables. De allí su invitación a mirar alrededor, porque en esas aulas está el mundo entero, con personas provenientes de África, Asia, América, Europa y Oceanía. No se limiten a sentarse al lado: encuéntrense, hablen entre ustedes, escúchense, cuéntense sus experiencias de Iglesia, recen juntos, compartan momentos de ocio y hagan nacer amistades que les acompañarán durante toda la vida.
Fuente original: www.vaticannews.va (publicado el 8 de octubre de 2026)



