Koch: la paz entre las Iglesias es una responsabilidad para Europa

El cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, afirmó que la paz entre las Iglesias constituye una responsabilidad para Europa y que el ecumenismo puede ayudar a vivir en equilibrio en medio de la multiplicidad. Lo dijo en una entrevista concedida a Vatican News y durante su intervención en la conferencia “Religiones y diplomacia”, celebrada en el Palacio de San Calixto, en Roma, del 28 al 30 de septiembre, con motivo del trigésimo aniversario de la Asociación Internacional “Caridad Política”.

La conferencia abordó qué pueden aportar las religiones a la búsqueda de la paz y qué papel corresponde a la diplomacia en la resolución de conflictos. La presentación del evento hizo referencia a una creciente demanda de puntos de referencia morales en la vida pública, mientras que las transformaciones científicas y tecnológicas plantean nuevas cuestiones a las sociedades y a los gobiernos. La sesión inaugural contó con la presencia de representantes diplomáticos ante la Santa Sede y de Maria Angela Falà, ex presidenta de la Unión Budista Italiana.

En su intervención, Koch partió de una imagen familiar del continente: la Unión Europea, sus instituciones, el mercado común y el euro. Reconoció que se trata de una construcción decisiva, surgida también de la voluntad de impedir que se repitan las guerras que han devastado a Europa. Sin embargo, sostuvo que su identidad no se limita a las estructuras económicas y políticas. Para el cardenal, Europa es también una realidad histórica, espiritual y cultural, y de ahí surgió la pregunta central de su exposición: ¿puede conservar un futuro si pierde la conciencia de sus orígenes?

Koch destacó el parentesco entre las palabras “cultura” y “culto”, para volver a centrar la atención en la dimensión religiosa que ha contribuido a formar las culturas, mientras que hoy en día la cultura y el culto suelen considerarse ajenos entre sí. Para comprender las raíces europeas, propuso la imagen de tres colinas: el Gólgota de Jerusalén, la Acrópolis de Atenas y el Capitolio de Roma. En ellas ve el encuentro entre la herencia bíblica, el pensamiento griego y la tradición jurídica romana. Retomó las palabras de Benedicto XVI, quien, en su discurso ante el Bundestag en 2011, indicó que ese encuentro es uno de los orígenes de la cultura europea.

En la herencia griega, Koch reconoce la búsqueda del bien y de la verdad. Observó que una democracia necesita una ley y un criterio de justicia que no dependan únicamente de la voluntad de la mayoría. La fe cristiana, al encontrarse con la filosofía griega, asumió la búsqueda racional de la verdad como parte de su propia historia. De la antigua Roma, en cambio, el purpurado destacó la tradición jurídica y la capacidad de confrontar el cristianismo con el poder político, de las cuales se desarrolló también la distinción entre Iglesia y Estado, esencial para la libertad de conciencia.

Según su interpretación, estas raíces no se refieren únicamente al pasado. Hay tres principios que Europa está llamada a transmitir: la referencia a Dios, la dignidad de la persona y la sociabilidad. El ser humano, afirmó, no puede concebirse como un individuo aislado, porque realiza su libertad en la relación con los demás. Koch señaló que hay un profundo debilitamiento del respeto por la vida humana, vinculado a la pérdida de la conciencia de la presencia de Dios en la vida pública. Recordar las raíces cristianas, precisó, no significa pedir una posición privilegiada para la Iglesia, sino reconocer un componente de la historia cultural europea y cuestionarse acerca de su vitalidad actual.

Contexto y relevancia

En la entrevista, ante la pregunta sobre qué contribución pueden aportar las Iglesias allí donde la política y la diplomacia tienen dificultades para encontrar una salida, el cardenal Koch comenzó con un análisis dirigido al mundo cristiano. Señaló que hay que partir de los malentendidos, las diferencias y las polarizaciones presentes hoy en día, subrayando la necesidad de “recuperar también la paz entre todas las Iglesias”. Solo a partir de relaciones vividas de esta manera, sostuvo, los cristianos pueden ayudar a la sociedad a buscar la unidad y la paz.

El camino ecuménico, añadió, puede ofrecer una experiencia de convivencia en la que la multiplicidad no impida la búsqueda de la unidad. En este sentido, Koch evocó el lema agustiniano de León XIV, In illo uno unum: una referencia para la Iglesia católica, para el ecumenismo y, desde su perspectiva, también para la convivencia civil.

La conferencia “Religiones y diplomacia” reunió a representantes diplomáticos ante la Santa Sede y a figuras del diálogo interreligioso, como Maria Angela Falà. Las sesiones se desarrollaron en el Palacio de San Calixto, en Roma, del 28 al 30 de septiembre, con motivo del trigésimo aniversario de la Asociación Internacional “Caridad Política”. La iniciativa respondió a preguntas sobre el aporte de las religiones a la paz y el papel de la diplomacia en la resolución de conflictos, en un contexto de creciente demanda de puntos de referencia morales en la vida pública.

Fuente original: www.vaticannews.va (publicado el 29 de septiembre de 2026)

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