El Archivo Apostólico Vaticano y la Biblioteca Apostólica Vaticana contarán con nuevos espacios. Así lo establece el Papa León XIV mediante un quirógrafo en el que destina a ambas instituciones un área adicional dentro del Estado de la Ciudad del Vaticano y solicita que se proceda a la construcción de un nuevo edificio. La medida responde al crecimiento sostenido de los fondos que ambas instituciones custodian y a la necesidad de garantizar su conservación en condiciones adecuadas.
El documento explica que la necesidad surge del “notable incremento del patrimonio bibliográfico de la Santa Sede que se ha registrado en las últimas décadas, así como de la producción documental por parte de sus instituciones”. Como consecuencia, los espacios disponibles para el Archivo y la Biblioteca resultan “insuficientes”. El quirógrafo recuerda que, para dar una respuesta adecuada a la necesidad de nuevos espacios de conservación, el Papa Francisco había identificado en la zona extraterritorial del Laterano “un lugar adecuado para tal fin”. Sin embargo, en los últimos meses han surgido “oportunidades inéditas para crear nuevos espacios dentro del territorio del Estado de la Ciudad del Vaticano”, que, según se lee en el documento, “son sin duda preferibles, por múltiples razones, a la solución ya identificada”.
Por lo tanto, León XIV, siguiendo la tradición de “cuidado secular” de sus predecesores hacia “las instituciones que preservan y custodian la memoria administrativa y cultural de la Sede Apostólica”, tras recoger la información pertinente y opiniones de personas competentes, dispone que se destine al Archivo Apostólico Vaticano y a la Biblioteca Apostólica Vaticana el área de la llamada “Fontana dell’Autoparco” y su área adyacente, “de acuerdo con los límites indicados en el plano adjunto”.
El Papa solicita además que “se proceda, de acuerdo con los principios arquitectónicos y tecnológicos más modernos y respetando la normativa vigente, a la construcción de un nuevo edificio destinado principalmente a las necesidades del Archivo Apostólico Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana”, distribuyendo los espacios de manera equitativa y reservando una parte para otros servicios del Estado de la Ciudad del Vaticano.
Para la ejecución de la obra, según informa el documento, “la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano actuará en pleno acuerdo con el Archivo Apostólico Vaticano y la Biblioteca Apostólica Vaticana, asumiendo los gastos de los espacios destinados a los servicios del Estado, con excepción de la reubicación del parque de vehículos y el nuevo estacionamiento, que correrán a cargo del Archivo y la Biblioteca Apostólicos”.
Con el fin de “obtener los recursos financieros necesarios para la construcción de los espacios” destinados al Archivo y a la Biblioteca, y para una gestión eficaz de los recursos, el Pontífice establece que ambos, “en calidad de entidades fundadoras y promotoras”, constituyan “una fundación instrumental vaticana”. La fundación deberá regirse según las normas jurídicas y operativas establecidas en el Motu Proprio “sobre las personas jurídicas instrumentales de la Curia Romana”, del 5 de diciembre de 2022.
“Mientras se construye el nuevo edificio —subraya finalmente el quirógrafo—, la Biblioteca Apostólica Vaticana seguirá utilizando los espacios de almacenamiento que ocupa actualmente en el Pontificio Seminario Romano Mayor”.
Contexto y relevancia
La decisión se enmarca en el cuidado que la Santa Sede ha mantenido durante siglos hacia las instituciones que preservan y custodian la memoria administrativa y cultural de la Sede Apostólica. El quirógrafo no solo responde a una necesidad práctica de espacio, sino que reafirma la importancia de conservar adecuadamente el patrimonio bibliográfico y documental acumulado a lo largo del tiempo.
El traslado de la solución prevista inicialmente en la zona extraterritorial del Laterano hacia un área dentro del territorio del Estado de la Ciudad del Vaticano responde a “oportunidades inéditas” que, según el documento, son preferibles por múltiples razones. Esta decisión implica una coordinación entre la Gobernación del Estado y las dos instituciones beneficiarias, con responsabilidades claras en cuanto a gastos y gestión.
La constitución de una fundación instrumental vaticana, sujeta al Motu Proprio del 5 de diciembre de 2022, introduce un mecanismo jurídico y financiero específico para obtener los recursos necesarios y asegurar una gestión eficaz. Mientras se desarrolla la construcción, la Biblioteca Apostólica Vaticana continuará utilizando los espacios de almacenamiento que ocupa actualmente en el Pontificio Seminario Romano Mayor, lo que garantiza la continuidad del servicio.
En conjunto, la medida busca asegurar que el Archivo y la Biblioteca puedan seguir cumpliendo su misión de preservar y dar acceso a la memoria administrativa y cultural de la Santa Sede, adaptándose a las exigencias actuales y futuras.
Fuente original: www.vaticannews.va (publicado el 14 de septiembre de 2026)



