Ucrania: obispo Skomarovskyi asegura que la solidaridad recibida da fuerza y esperanza

En el marco del 35 aniversario de la restauración de la independencia de Ucrania, el arzobispo Vitalij Skomarovskyi, presidente de la Conferencia de Obispos de Rito Latino en Ucrania, ofreció una entrevista a medios vaticanos en la que describió la realidad actual del país, marcada por la guerra y la esperanza sostenida por la solidaridad internacional.

El prelado, quien también es obispo de Lutsk, recordó que, aunque 35 años son un breve lapso en la historia milenaria de Ucrania, para su generación han sido un período intenso y lleno de acontecimientos: desde la crisis económica de los años 90, pasando por la recuperación, hasta el conflicto que comenzó en 2014 y que escaló a una agresión a gran escala en 2022.

Libertad religiosa y desafíos actuales

Skomarovskyi subrayó que, tras la independencia, los ucranianos disfrutan de una verdadera libertad de conciencia, garantizada por la Constitución y vivida en el día a día. Contrastó esta situación con la era soviética, cuando, a pesar de que la Constitución reconocía formalmente ese derecho, la Iglesia y la religión eran perseguidas por razones ideológicas, con creyentes encarcelados o marginados profesionalmente.

El arzobispo también señaló que, aunque hoy las iglesias están abiertas y no hay obstáculos para profesar la fe, se observa una disminución en el número de vocaciones al seminario. Explicó que en el pasado, las barreras impuestas por el Estado filtraban a los candidatos, mientras que ahora, con mayor libertad, muchos jóvenes que inician el camino vocacional descubren que no es su llamado.

El costo humano de la defensa

En cuanto al sacrificio de los soldados ucranianos, el obispo afirmó que, aunque muchos desean vivir y esperan sobrevivir, se ven obligados a defender su patria porque no hay nadie más que pueda hacerlo. Describió la defensa como un acto natural de protección del hogar común, y reconoció que el precio que se paga es alto, pero la amenaza es aún mayor.

El prelado compartió que la guerra le ha revelado una realidad muy distinta a la que había imaginado a través de libros o películas. Citando a San Juan Pablo II, calificó la guerra como un gran flagelo y subrayó que la paz es un don invaluable que se aprecia especialmente cuando falta.

Contexto y relevancia

Finalmente, Skomarovskyi destacó la extraordinaria solidaridad que ha recibido Ucrania de todo el mundo, tanto material como espiritual. Afirmó que esta cercanía, que brota del corazón de las personas, es un regalo inmenso que da fuerza y esperanza al pueblo ucraniano. Concluyó pidiendo oraciones para que la guerra termine pronto.

Fuente original: www.vaticannews.va (publicado el 24 de agosto de 2026)

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