Al cumplirse 377 años de la primera aparición del Divino Niño del Milagro Eucarístico de Eten, en la ciudad de Chiclayo, al norte del Perú, el grupo Milagro Eucarístico Perú 1649 renovó su invitación a los fieles a volver la mirada hacia la Eucaristía y a vivirla con más fe y unidad. El acontecimiento se remonta a 1649, en el antiguo pueblo de Santa Magdalena de Ciudad Eten, cuando en la víspera de la Solemnidad de Corpus Christi, durante la Misa, “el Divino Niño apareció en una hostia consagrada”. Meses después, el 22 de julio del mismo año, el hecho se repitió, esta vez durante la fiesta de Santa María Magdalena, con una nueva aparición y el signo de “tres corazones entrelazados que simbolizaban a la Santísima Trinidad”.
Un regalo de Dios para vivir en comunión
Estos hechos, recogidos por autoridades eclesiásticas de la época, han sido conservados en documentos históricos que hoy se encuentran en el Convento de San Francisco de Lima y en el Archivo Nacional de Indias de Sevilla, España. En el marco de esta fecha especial, el grupo Milagro Eucarístico Perú 1649 recordó que su misión es sencilla pero profunda: acercar a más personas al amor a la Eucaristía. También evocaron las palabras del entonces Obispo de Chiclayo y hoy Papa León XIV, Mons. Robert Prevost, quien ha sido uno de los grandes impulsores del reconocimiento del milagro ante el Vaticano. En una celebración en Eten, expresó: “Este hermoso regalo, ese gran don que Dios, fuente de toda vida, de todo lo que es bueno… este regalo que Dios ha hecho aquí, en este con ustedes para ustedes, precisamente para vivir esta alegría de estar unidos en la comunión de la Iglesia con el Niño del Milagro”.
Fe que se vive en lo cotidiano
Más allá de los actos conmemorativos, la celebración también estuvo marcada por nuevas historias de fe. Una de ellas es la de Gabriel Crosby Sánchez. Su madre, Arabella, contó con emoción cómo desde muy pequeño lo puso bajo la protección del Niño del Milagro y lo llevó cada sábado a las llamadas Misas de Promesa. Con el tiempo, ese camino fue dando fruto: hoy Gabriel sirve como acólito en la Parroquia San Juan María Vianney, en Magdalena del Mar, en Lima. Para su familia y la comunidad, su historia es un signo sencillo pero fuerte de que la fe se transmite en casa, en lo cotidiano, y que cuando se vive con constancia puede transformar la vida.
Una devoción que sigue caminando
En este aniversario, el grupo Milagro Eucarístico Perú 1649 agradeció especialmente la acogida de la comunidad de Magdalena del Mar, donde recientemente fue recibida la imagen del Divino Niño del Milagro. También renovó su invitación a los fieles a sumarse a la peregrinación espiritual que viene recorriendo distintas zonas del país —como el centro de Lima, Comas, Lurín y Bellavista— como preparación para un futuro encuentro con el Santo Padre. En 2019, Mons. Prevost entregó al Papa Francisco un documento sobre la historia del Milagro de Eten que reúne “20.000 testimonios de fe”, y ese mismo año afirmó: “este milagro está aprobado en cuanto una tradición continua en la ciudad de Eten”.
Fuente original: www.aciprensa.com (publicado el 2 de junio de 2026)
Foto: Adrian Dascal en Unsplash



