Un camino hacia los altares respaldado por un milagro
El Dicasterio para la Causa de los Santos del Vaticano ha confirmado la aprobación de un milagro atribuido a la intercesión de Enrique Ernesto Shaw, lo que permitirá su próxima beatificación. Este paso decisivo en la causa de canonización del empresario argentino fue autorizado por el Papa, tras un riguroso proceso de evaluación médica y teológica que se prolongó durante años.
El hecho considerado inexplicable por la ciencia
El milagro reconocido corresponde a la curación completa y sin secuelas neurológicas significativas de un niño de seis años, quien en 2015 sufrió graves heridas en la nuca tras recibir una patada de un caballo. Las investigaciones concluyeron que su recuperación carecía de explicación científica, cumpliendo así uno de los requisitos fundamentales para avanzar en el proceso de beatificación. Este caso fue presentado como prueba de la intercesión del Siervo de Dios.
Una vida entre la empresa y la fe
Enrique Shaw nació en París el 26 de febrero de 1921 en el seno de una familia acomodada, pero su biografía está marcada por un profundo sentido de la austeridad y el servicio. Formado en el colegio La Salle y en la Escuela de Oficiales de la Armada, donde fue el oficial más joven de la Marina, desarrolló posteriormente una destacada trayectoria en el mundo empresarial. Como gerente general de Cristalerías Rigolleau, impulsó una visión humanista y cristiana de la empresa, promoviendo derechos laborales y una gestión ética.
Compromiso social y legado institucional
Su fe se tradujo en un compromiso social tangible. Shaw fue fundador de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), participó activamente en la creación de la Universidad Católica Argentina y colaboró en numerosas iniciativas solidarias durante la posguerra. Casado con Cecilia Bunge y padre de nueve hijos, falleció a los 41 años en 1962, tras una enfermedad. Su causa de canonización se inició formalmente en 2001 en el arzobispado de Buenos Aires.
El respaldo del Papa Francisco
El Pontífice ha manifestado en varias ocasiones su admiración por la figura de Shaw, a quien ha citado como un modelo de coherencia entre la fe y la vida profesional. «Era rico, pero era santo», afirmó el Papa, subrayando que el empresario administraba sus bienes con responsabilidad social, evitando el paternalismo y fomentando el crecimiento integral de sus empleados y colaboradores. Con la aprobación de este milagro, la Iglesia católica se prepara para proclamar beato a un laico que vivió su vocación en el corazón del mundo económico.
Fuente original: eleconomista.com.ar (publicado el 18 de diciembre de 2025)
Foto: Nikolas Gannon en Unsplash




