Un hito para la Iglesia venezolana
Este domingo 19 de octubre, el Papa León XIV ofició la ceremonia de canonización de los dos primeros santos de Venezuela: el médico laico José Gregorio Hernández y la religiosa Carmen Elena Rendiles. Este evento histórico marca un momento significativo para la comunidad católica venezolana, que por décadas ha venerado a estas figuras, y culmina procesos canónicos rigurosos que examinaron tanto sus vidas de virtud como los milagros atribuidos a su intercesión.
El camino a la santidad de José Gregorio Hernández
El doctor José Gregorio Hernández, conocido como «el médico de los pobres», fue beatificado el 30 de abril de 2021. Este paso crucial se dio después de que el Papa Francisco reconociera el milagro concedido a Yaxury Solórzano Ortega, una niña de 10 años que en marzo de 2017 recibió un disparo en la cabeza durante un asalto en el estado de Guárico. Los médicos que la atendieron la consideraron desahuciada, pero su madre inició una ferviente oración pidiendo la intercesión de José Gregorio. Según el testimonio familiar avalado por la Santa Sede, la recuperación completa e inexplicable de la niña fue el milagro que permitió su beatificación. Para la canonización, el Vaticano aceptó la «fama de santidad» del médico, un camino alternativo que reconoce su veneración extendida y constante, según explicó el Cardenal Baltazar Porras. La Arquidiócesis de Miami presentó un posible segundo milagro ocurrido en el sur de Florida, pero este aún no ha sido certificado oficialmente.
Los milagros de Carmen Elena Rendiles
Por su parte, Carmen Elena Rendiles, fundadora de las Siervas de Jesús de Venezuela, fue beatificada el 16 de junio de 2018. El primer milagro reconocido fue la curación del brazo paralizado de Tinette Durán de Branger, quien tocó la tumba de la religiosa. Para su canonización, se consideró un segundo milagro: la curación completa de una joven diagnosticada en 2015 con hidrocefalia triventricular idiopática, una condición que requirió múltiples operaciones y la colocación de una válvula de derivación. Tras un deterioro grave de su salud, una tía de la joven participó en una celebración eucarística ante la tumba de la Madre Carmen y rezó por su recuperación. Posteriormente, la propia enferma asistió a una misa en su sepultura en el Colegio Belén de Caracas. Después de tocar una imagen de la monja, la joven experimentó una mejoría rápida y total, comenzando a caminar y comunicarse de nuevo. La recuperación, juzgada científicamente inexplicable y duradera por el Dicasterio para las Causas de los Santos, selló su camino a la santidad.
El proceso canónico: un riguroso examen de fe y hechos
La canonización en la Iglesia Católica es un proceso meticuloso y prolongado. Según la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, el candidato debe haber vivido una vida de «virtud heroica» o haber sido martirizado por la fe. El proceso inicia con un examen exhaustivo de la vida del candidato, que solo puede comenzar cinco años después de su muerte para permitir una evaluación objetiva. La investigación diocesana, seguida de un escrutinio por teólogos y la Congregación para las Causas de los Santos, puede llevar a que el Papa declare a la persona «Venerable». La beatificación requiere normalmente un milagro verificado (excepto para mártires), y la canonización exige un segundo milagro atribuido al beato, investigado con el mismo rigor científico y teológico antes de la aprobación final del Pontífice.
Fuente original: www.telemundo51.com (publicado el 21 de octubre de 2025)
Foto: claire strafford en Unsplash



