En Barcelona, más allá de los santos oficialmente reconocidos por la Iglesia Católica, existe una devoción popular que se dirige hacia figuras a las que los fieles atribuyen un poder especial de intercesión. Conocidos coloquialmente como ‘santets’, estos difuntos, sin ser beatos ni santos canónicos, reciben numerosas visitas y peticiones, especialmente en fechas próximas al Día de Todos los Santos. Esta práctica refleja una expresión de fe arraigada en la cultura local, donde lo espiritual se entrelaza con la búsqueda de esperanza y consuelo.
Francesc Canals Ambrós, el ‘Santet’ del Poblenou
El cementerio de Poblenou alberga la tumba más visitada: la de Francesc Canals Ambrós, fallecido en 1899 a los 22 años. Conocido como ‘el Santet’, su nicho se ha convertido en un espacio de peregrinación constante. Los visitantes siguen un ritual específico: escriben su petición en un papel, la introducen por una ranura en la lápida, protegida por un cristal a modo de urna, y se retiran por el lado derecho, confiando en que así se atenderá su súplica. Las ofrendas que rodean la tumba —flores, velas, fotografías, figuras religiosas e incluso exvotos como una pierna de cera— testimonian la fe de quienes creen haber recibido un favor.
Francesc Pla Saña, el ‘Capellanet’ de Sant Andreu
En el cementerio de Sant Andreu se encuentra otra tumba de notable devoción popular: la de Francesc Pla Saña, conocido como ‘el Capellanet’. Fallecido en 1918, también en su juventud, era seminarista pero no llegó a ser ordenado sacerdote. Según relata el historiador Adrià Terol, de Cementiris de Barcelona, el entonces obispo habría vetado su ordenación al conocer que su madre practicaba el espiritismo, una práctica en boga en ciertos círculos de finales del siglo XIX. Su muerte, ocurrida meses después, fue seguida por una espontánea veneración vecinal. Tan solo cuatro años después de su entierro, el aflujo de flores y exvotos obligó a trasladar sus restos a un lugar más accesible.
San Expédito, el santo de las urgencias
En el ámbito de la devoción institucionalizada, pero igualmente centrada en las peticiones urgentes, destaca la figura de San Expédito en la iglesia de Sant Jaume (calle Ferran, 28). Este mártir romano es invocado para «casos desesperados y urgentes», según explican en el templo. A sus pies, una caja recoge los papelitos con las peticiones de los fieles, que se vacía el primer día de cada mes. Los responsables de la iglesia señalan que la devoción ha crecido, atrayendo visitantes de toda España, y que son muchos los que atribuyen gracias concedidas a su intercesión. Incluso frente a San Judas Tadeo, patrón de las causas imposibles, San Expédito acumula un mayor número de velas encendidas, señal de las peticiones constantes que recibe.
Estas prácticas, que se intensifican en la víspera del Día de Todos los Santos, muestran la diversidad de expresiones de fe dentro de la ciudad. Desde la veneración en cementerios hasta la oración en iglesias, los barceloneses y visitantes encuentran en estos espacios un canal para sus peticiones, manteniendo viva una tradición que combina el sentimiento religioso con la cultura popular.
Fuente original: www.elperiodico.com (publicado el 28 de octubre de 2025)
Foto: Jorien van der Sluis en Unsplash





