El hecho milagroso que impulsa la canonización
La Santa Sede ha reconocido oficialmente el carácter sobrenatural de la curación de Juwà Bosco, miembro del pueblo shuar ecuatoriano, como el milagro que permitirá la canonización de la hermana María Troncatti, Hija de María Auxiliadora, el 19 de octubre de 2025. Este acontecimiento extraordinario no solo refleja la docilidad de la religiosa a la acción del Espíritu Santo durante su vida, sino que también testimonia el poder de la oración y la confianza en la Divina Providencia.
El accidente que cambió una vida
El 2 de febrero de 2015, Juwà Bosco, agricultor y carpintero de 40 años de la comunidad de Nunkui Nunka, sufrió un grave accidente laboral mientras trabajaba en la selva amazónica. Un fragmento de piedra de la amoladora que utilizaba impactó violentamente en el lado derecho de su cabeza, provocándole una fractura craneal profunda con pérdida de tejido cerebral. El diagnóstico médico fue contundente: «lesión cerebral abierta con exposición de tejido cerebral» con un Glasgow de 6T sobre 15, indicando un estado crítico con serio peligro vital.
El largo camino hacia la recuperación
Tras ser auxiliado inicialmente por su hijo y compañeros de trabajo, Juwà fue trasladado mediante una compleja operación que incluyó el vadeo del río Macuma en canoa y el uso de una ambulancia aérea hasta el hospital de Ambato. Después de la intervención quirúrgica, presentaba hemiplagia izquierda y ausencia completa de lenguaje. Fue dado de alta el 18 de febrero y trasladado a una casa alquilada en Macas, donde su familia y la comunidad educativa de las Hijas de María Auxiliadora iniciaron una cadena de oración pidiendo la intercesión de la beata María Troncatti.
La aparición que marcó el cambio
A finales de marzo de 2015, Juwà experimentó un sueño revelador donde la hermana Troncatti se le apareció asegurándole su recuperación completa. La religiosa, quien había dedicado su vida al servicio del pueblo shuar, le masajeó el cuello y la pierna izquierda con un ungüento, prometiéndole que al día siguiente hablaría y caminaría. Al despertar, Juwà inmediatamente sintió que estaba curado: el dolor había desaparecido y pudo articular palabras y caminar con ayuda de su esposa.
La transformación integral
La recuperación de Juwà no fue solo física sino que experimentó una sanación completa que transformó su vida familiar y espiritual. El médico que lo operó declaró su asombro al verlo posteriormente, calificándolo como «un muerto resucitado». Actualmente, Juwà Bosco continúa desarrollando sus actividades con normalidad y mantiene una profunda gratitud hacia Dios y la hermana Troncatti, cuyo milagro confirmó su vocación como «madrecita» misionera de las poblaciones shuar.
Fuente original: www.infoans.org





